Queremos más docentes feministas

19 de febrero de 2019.

Madrid, Agencias | Opinión | Educación | Empleo y género | Políticas de Igualdad | Empoderamiento





Madrid, 18 feb. 19. AmecoPress/PikaraMagazine.- Recibo un examen de la facultad con algunas correcciones. Voy punto por punto y veo que el profesor de Didáctica me marcó que, cuando hablaba de la teoría cognitiva de uno de los autores, puse «el hombre se hace hombre en la interacción con el medio». Junto a esto, el profesor escribió «¿y la mujer?». Y no fue la única vez que corrigió algo así, a otra compañera le pasó que donde había puesto «el docente es…», le escribió «¿y la docente?». Necesitamos más docentes así, que nos hagan plantearnos dónde estamos parados y que nos hagan dar vuelta a todo lo presupuesto en esta sociedad patriarcal. Como otra profesora que tuve que, cuando explicó lo que decía un autor en inglés, comentó «este señor usaba el término brotherhood para describir una forma de relacionarse de toda una sociedad, pero este término solo contempla a los hombres».

Algunxs docentes hablan del feminismo por fuera de la currícula. Tal es el caso del de Didáctica, con el que un día hablamos de la prioridad que parecen tener los hombres para los cargos jerárquicos en Educación. Otrxs, incluyen el feminismo en la currícula. En la carrera de traductorado, una profesora de Interpretación una vez nos trajo dos discursos feministas, He For She de Emma Watson y uno muy alentador de una asociación de ingenieras de Estados Unidos. La profesora de Panorama Profesional recomendó un par de periodistas feministas para leer y mencionó que ella lee cartas laborales de presentación de hombres y mujeres con frecuencia y las de los hombres, a diferencia de los de las mujeres, casi siempre parecen comunicar que ellos se sienten con mucha confianza para conseguir el trabajo. Y ella expresó que sentía que les salía así porque en el fondo pensaban que el mero hecho de ser hombres les garantizaba el trabajo. Y que las mujeres tendíamos a todo lo contrario, a tirarnos para abajo, y no tendríamos por qué.

Con la profesora de brotherhood, vimos varias cuestiones culturales, entre ellas, género. Nos enseñó artículos como «Género: una categoría útil para el análisis histórico» de la historiadora Joan Scott y la visión de la autora Sharon MacDonald sobre el mito de Boadicea, la figura icónica ancestral de la cultura inglesa, que más tarde sería un ícono para las sufragistas. Una vez le dije que valoraba el hecho de que viésemos tantas autoras, que muchas veces se enseña únicamente la visión de los hombres y me contó que el año anterior había tenido un alumno que comentó al final de la cursada como queja que habían visto demasiadas autoras. Y ella dijo que le respondió que ese tipo de resistencia mostraba lo malacostumbrados que estábamos a leer autores de género masculino constantemente. Al finalizar la cursada, la profesora mostró, como la frutilla del postre, un artículo que ella había escrito sobre lo machistas que son los manuales educativos de francés e inglés hechos en los noventa y los setenta (una época supuestamente revolucionaria para la mujer). Se lo pasé al de Didáctica, porque me pareció que podía ser de su interés e incluso podía incluirlo en la currícula, y él me prometió que lo iba a mirar. Así fue como un simple artículo pasó de profesor en profesor. Él y la profesora eran dos desconocidos. Pero el feminismo los unía.

En la última clase de Didáctica, le pregunté al profesor si había podido leer el artículo que le había prestado, me comentó que sí y que era muy interesante. Le pedí si me lo podía devolver. Me dijo que en un rato me lo daba. Me puse a hacer una encuesta sobre la cursada y, ya en mi casa, me di cuenta de que había terminado yéndome sin el artículo. Él no se había acordado de devolvérmelo. Tal vez muy en el fondo detrás de ese olvido, haya querido quedárselo. Tal vez a un feminista como él le cueste dejar atrás algo tan valioso como ese artículo, que expone lo mal que estábamos representadas las mujeres en los manuales del siglo pasado.

El año se termina y yo siento que no soy la misma desde que cursé con ellos. La figura docente puede conducir al empoderamiento. Esta clase de docentes son lxs que te abren la cabeza y te invitan a escribir sobre lo mucho que valen las mujeres. Cuando sea docente, también voy a querer que mis alumnxs tomen consciencia. Yo quiero ser como mi profesora particular, que tiene la imagen del Ni Una Menos estampada en su remera. Como muchas, más de una vez sufrí violencia de género pero ahora me siento acompañada y con cada día que pasa, tengo menos miedo. Estxs docentes son como la luz al final del túnel.

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Opinión – Educación – Empleo y género – Políticas de Igualdad – Empoderamiento. 18 feb. 19. AmecoPress.