Cronología del activismo LGTBI en la lucha por el Matrimonio Igualitario

“Pocas frases que se cambiaron en el código civil” cambiaron la vida de muchas personas

3 de octubre de 2019.

Por Adriana Rocha Pastor

Sociedad | Política | Madrid | Legislación | Sexualidades | Homofobia | Premios y Reconocimientos | Diversidad





Madrid, 3 oct. 2019. AmecoPress.- El activismo político-social es una fuerza capaz de cambiar el mundo. Hace quince años el colectivo LGTBI en España trazó una estrategia para alcanzar la igualdad en derechos civiles que acabó por culminar en la Ley de Matrimonio Igualitario. Quienes estuvieron allí quieren “recordar cómo fue el proceso”, rescatar su memoria histórica. Quienes recibieron los galardones de la tercera edición de Orgullo de Ser cuentan sus experiencias personales.

Miguel Ángel Fernández, director de la Fundación a Pedro Zerolo -galardonado a título póstumo-, hace una radiografía rápida del proceso. Tras la pandemia del VIH a principios de los 90, el estigma crecía. Quienes perdieron a su pareja en aquella época no gozaron de los mismos derechos que sus iguales heterosexuales. Hasta las propias familias protagonizaron escenas de homofobia.

La legislatura de Aznar fue “terrible”, fue cuando se apostó por la estrategia del Matrimonio Igualitario, cuenta Miguel Ángel. “El Partido Popular era un muro”. Echa la vista al pasado y cuenta cómo los obispos salieron a la calle con el PP. Todo eran piedras en el camino. Su sustituto, Zapatero, hizo real el compromiso electoral: esa lucha constante veía brotes verdes. “Hubo que trabajar para convencer”.

Miguel Ángel explica tres claves de éxito al conseguir ese derecho civil: la empatía con la ciudadanía, porque llegaron convenciendo a una mayoría social; la alianza con otros movimientos, aunando fuerzas con el movimiento feminista y el sindicalista y el craso error del PP, que presentó un recurso de constitucionalidad ante la aprobación del Matrimonio Igualitario. Patinazo que, por cierto, los y las activistas no perdonan. Pedro Zerolo dijo algo así como “el PP se ha colocado en el lado equivocado de la Historia”.

Beatriz Gimeno, actual presidenta de la FELGTB, recuerda el momento de la aprobación de la Ley como “el momento más feliz de mi vida, por ser joven y guapa y por vivir en primera persona ese momento histórico”, explica todavía contenta. Su lucha particular significaba para la ciudadanía formar parte del avance y el progreso. Como dijo Zapatero, “como país nos hacía mejores”. Construyeron "hegemonía social" mediante un discurso y aliándose con otras asociaciones. Aún así, insiste: “No se acaba con la igualdad legal, es el suelo”.

La política es el vértice donde coinciden los movimientos sociales. El sindicalismo, el ecologismo, el feminismo y su causa no defienden el mismo tema, pero comparten escenario y protagonistas: la calle y el pueblo. La necesidad de crear redes entre distintas ramas es importante. Por eso el colectivo LGTBI siempre se ha manifestado en causas sociopolíticas. Entienden todo como un conjunto y se apoyan entre sí. Lo importante era “que la gente nos viera”, explica Beatriz Gimeno. “La homofobia social se rompió, una barrera de discriminación total” por fin caía. “Se nos vio como gente de la sociedad sin más”, sin necesidad de etiquetas, nada de grupo social x o y. El paso a la militancia llegó más tarde, se dieron cuenta de que necesitaban influir en la vida política directamente.

Miguel Ángel Sánchez es militante desde su juventud y ha dirigido varias asociaciones. Explica que querían hacer política social, no partidista. A los 20 publicó un artículo llamado “Yo me caso”, una clase de texto escrito desde la utopía que suponía en la época que dos hombres se casaran. Ahora lo lee y piensa: “¿Y qué? Son cosas como de otro planeta”. Sin embargo, cuando países como Dinamarca y Holanda se adelantaban en la aprobación del matrimonio homosexual, en España los avances eran mínimos. Casarse con alguien de tu mismo género sonaba a locura. Alguna tertulia, algún texto político que nunca llegó a tenerse en cuenta.

A finales de los 90 se aliaron los sindicalistas, CCOO, y el movimiento. Al formarse la FELGTB, se redactó en 1993 la Ley de Parejas de Hecho (que solo recogió la prensa) y algo cambió. Un año más tarde el alcalde de Vitoria decidió que en su municipio podría casarse quien quisiera. Era la primera vez que una institución pasaba de la teoría a la práctica. El documento se escaneó y se repartió por más pueblos y ciudades. La revista del movimiento capturó en listados los sitios que se sumaban. Cada vez eran más, algunas CCAA lo empezaron a hacer, cada una a su manera.

El formato matrimonio o pareja de hecho es un matiz que todavía se debate en el círculo activista LGTBI. Mariano Rajoy ya quiso aprovechar esta “escisión” para debilitar el impulso de todo un colectivo, pero insisten: “que no nos dividan”.

El tránsito hasta la Ley Estatal fue complicado. “No queremos leyes especiales, sino las mismas para todos”, no una Ley de Matrimonio Homosexual sino igualdad.

Foto: Archivo AmecoPress, cedida por CCOO
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Política - Sociedad - Sexualidades - Homofobia - Legislación - Diversidad - Premios y Reconocimientos. 3 oct. 2019. AmecoPress.