Entrevista a la activista y fotógrafa

Esther Kiras: "Para mí el feminismo es un motor de vida"

19 de noviembre de 2019.

Por Rocío Cabello Blanes

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Madrid, 19 nov. 19. AmecoPress.- “Fotógrafa, amiga, madre, activista”, pero también vegana, feminista, manchega o como se describe en Facebook: “Nómada, enganchada al click de la cámara. Inconformista, trotamundos y coleccionista de historias”.

Esther Kiras (también conocida como @esther.kiras) lleva desde los 22 años entregada a la fotografía feminista como forma de ver y mostrar el mundo. Después de casi diez años en redes, la artista reconoce que su forma de usarlas ha cambiado con su personalidad. Ahora, que ha sido madre, tiene una visión diferente de las cosas y utiliza sin tapujos las redes para expresar su inconformismo y esas diferentes sensaciones y situaciones que les pasan a las mujeres durante y después del embarazo.

De profesión “fotógrafa y creadora audiovisual”, además de “futura docente”. Así es como se describe en su cuenta de Instagram, donde comparte con el mundo sus fotografías y sus textos, en los que muestra sus intereses, pensamientos, dudas y vivencias. También utiliza una página web en la que comparte series de fotografías.

En esta entrevista Esther nos habla de su fotografía, pero también de sus inquietudes como activista, feminista y como madre.

- ¿Quién es Esther Kiras?

Esther Kiras es muchas ‘Estheres’, es un cómputo de todas las experiencias pasadas de mi desarrollo personal, del presente y de la proyección de futuro. Esther Kiras es fotógrafa, es amiga, madre, activista… es muchas piezas que van conformando el pequeño puzzle que se ve de cara al exterior. No me podría describir únicamente de una manera.

- ¿La vemos reflejada en las fotos que hace?

Creo que una parte importante, al menos la parte que a mí más me gusta potenciar y pensar que soy sí.

- ¿Desde cuándo haces fotografía con mensaje feminista?

Fotografío desde hace bastante tiempo, quizás desde los 18-19 años empecé a centrarme en las mujeres de manera más inconsciente, menos intencional, y poco a poco conforme me fui formando en el mundo del feminismo, ya con más propósito. Yo analizo mi trayectoria y creo que mi fotografía siempre ha tenido una carga feminista, pero más conscientemente a partir de los 22 años aproximadamente.

- ¿Cuál es el proceso de cada fotografía? ¿Las piensas antes o van surgiendo?

Hay de todo, hay fotografías que pienso con el tiempo y muchas otras que me surgen de sentimiento, hay cosas que me preocupan y necesito sacar de alguna manera, suelo acompañar las fotografías de un texto. Algunas sí que son más preparadas, tengo claro como lo quiero hacer. En otras se lo que quiero reflejar pero no sé exactamente como lo voy a hacer, con el autorretrato es más fácil porque yo estoy en la habitación, me pongo delante y experimento con la emoción que quiero reflejar. Pero cuando la fotografía es de otra persona sí que trato de dirigir porque al final estoy sacando algo que yo siento a través de otra persona, y ahí el proceso de creación tiene más trabajo detrás sobre todo para transmitir a la otra persona lo que yo estoy sintiendo para reflejarlo en una imagen. No soy de las personas que se tira meses imaginando el color, el vestuario, la puesta en escena… a veces lo tengo muy claro y quiero reproducir eso y otras veces voy buscando la forma de lo que quiero decir.

- ¿De qué manera te afecta personalmente hacer estas fotografías? ¿Qué te aporta?

Yo siempre digo que para mí la fotografía ha sido terapia pura. Me afecta porque casi siempre mi fotografía expresa emociones, sentimientos, cosas que tengo que trabajar en mí misma, denuncia social hacia cosas que me remueven o con las que no estoy de acuerdo. Podría decirte que prácticamente siempre mi fotografía me remueve y me afecta a nivel personal, pero también me libera mucho porque es la manera de sacar eso, de darle expresión y que no se enquiste.

- ¿Qué significa para ti el feminismo?

Para mí el feminismo es un motor de vida. Creo que si no estuviese en lo que hago y en lo que soy sería otra persona más triste, menos consciente, menos responsable.

A nivel global me parece una necesidad básica porque hay muchas desigualdades, hay muchas opresiones en el mundo y el feminismo, aunque la parte más visible es en cuestión de género, yo creo que trabaja por conseguir la igualdad real para todo. Me parece justicia social, básicamente.

- Haces activismo en muchos sentidos, ¿qué te mueve?

A veces creemos que van desvinculadas, pero para mí son luchas que están unidas, que son intrínsecas. Porque el feminismo lucha para liberar a todes de toda opresión, entonces eso para mí incluye también el antiespecismo, yo creo en un feminismo interseccional y creo que todos estos campos entran también dentro del feminismo.

- Hace poco fuiste madre y nombras a tu bebé con la –e, utilizas en general el lenguaje inclusivo acabado en –e. ¿Qué es para ti el género?

El género es para mí un constructo social y es una imposición.

Yo en esto tengo muchas dificultades porque desde que me quedé embarazada tuve claro que quería que mi hije no tuviera esta presión de lo que se supone que tiene que ser por haber nacido con unos determinados genitales y quería darle la libertad de ser. El género no es que sea una opresión como tal. Lo que considero malo es la opresión y los roles que se asocian al otro. No me parece malo que las personas se identifique con un género u otro, o con ninguno, lo que sí que me parece mal es que por el hecho de identificarte con uno de ellos no vayas a tener las mismas oportunidades, vayas a ser oprimida, te vayan a quitar espacios, vayas a ser silenciada… eso es lo que para mí es malo del género. ¿Abolir el género? Pues no lo sé, es una cuestión que todavía me hago.

Con mi hije es muy difícil porque socializar a una persona de una manera no binara, neutra, es casi imposible, de hecho en nuestra familia todo el mundo la socializa como una niña, porque ha nacido con una vulva. Lo que yo me planteo últimamente: tampoco quiero luchar tan contracorriente en ese aspecto, lo que sí que me planteo es “vale, está bien, socialicémosla como una niña fuera de casa, pero vamos a mostrarle siempre todas las opciones”.

Que sea consciente de que puede no ser una niña aunque tenga una vulva, que aunque sea una niña con vulva no tiene porqué callarse las cosas, sonreír si no le apetece, no tiene que ocupar menos espacios en el patio del colegio, no tiene que vestir de rosa… y si le apetece, si le gusta el rosa y quiere jugar con muñecas que lo haga porque de verdad le salga y no porque nadie le haya dicho que es lo único que puede hacer.

Es una labor muy difícil porque desgraciadamente la socialización no se hace sólo en el entorno familiar, pero creo que es muy importante que sepa que tiene nuestro apoyo y creo que también es muy importante que tenga referentes de otros tipos de identidades, que no tenga un modelo único porque entonces tendría una pobreza interior muy grande, yo quiero que esté enriquecida en eso, que sepa que existen niños con vulva, que existen niñas a las que les gusta jugar al fútbol, que existen personas que ni se sienten niños ni niña, y que tenga todos esos referentes para que pueda ser de manera libre, sin sentirse oprimida ni sienta que le han impuesto ser algo que no es o que no siente.

- Sueles hacer muchos desnudos, ¿hay algún motivo?

Sí, estéticamente me encanta pero creo que es una lucha contra los complejos, contra todo aquello que quieren ocultar y desnudarte de una manera física es también una metáfora de abrirse por dentro. Nos han enseñado tanto a tener que esconder tantas cosas, a disimular el michelín, a que no se te vea la teta, a no ir con la falda muy corta… que creo que tenemos que quitar esos tapujos que además creo que están impregnados de una carga del cristianismo súper fuerte: del pecado, de lo sucio.

El cuerpo es el contenedor de todo lo que somos, entonces, quiero por una parte quitarle ese peso de lo normativo, de cómo tiene que ser un cuerpo, vamos a visibilizar todos, y quitarle también esa carga dela culpa, de lo sucio, de algo que tengo que ocultar.

Como algo natural pero también cuando lo sexualizamos, el sexo es una parte de nuestra vida. Mis fotografías no tienen normalmente una intención sexualizadora, pero en caso de que existiese, el sexo tampoco es algo malo, siempre y cuando sea consentido, deseado, consensuado. Entonces para mí el desnudo expresa todo eso, “no tengo miedo a mostrar lo que soy, no me quiero seguir ocultando”.

- ¿Cómo eliges a las personas que fotografías?

Pues muchas veces lío a mi gente más cercana, básicamente (risas). A mis amigas, a mis familiares… pero bueno poco a poco desde que mi trabajo se ha ido conociendo un poco más sí que a gente que he visto que me transmitía bastante le he propuesto hacer colaboraciones y al revés, gente que le gustaba mi trabajo y se ha ofrecido para posar en mis proyecto. Pero empecé sobre todo con mi entorno cercano, al final siempre tiras de lo local, de lo que tienes cerca y también quien confía en principio en tus proyectos es la gente que te quiere, que te dice “venga, vale, me pongo en pleno diciembre en pelotas en una montaña para ti, vale venga”. Entonces al principio siempre eran amigas y gente muy cercana, luego he ido poco a poco ampliando círculos y muy bien.

- ¿Cómo llevas el bombardeo en Instagram?

Bueno, esta es mi tercera cuenta, ya me han eliminado dos anteriores o sea que ya he vivido la censura previamente. Pues depende del día, hay días que me pillo más rebote y digo “tío si no te gusta lo que hago no lo mires, déjame en paz”, otros días me da más igual, otros días que me entristece porque al final esto aúna muchas cosas porque es un diario, pero también es un sitio donde hacer activismo, también es una forma de mostrar mi trabajo, entonces todo ese esfuerzo que se invisibilice y que se censure pues a veces lo llevo mal, no te voy a mentir, me enfada porque veo la hipocresía y el doble rasero y la doble moral, yo veo que hay cuentas, tampoco voy a pedir que censuren ninguna cuenta siempre y cuando las cosas se hagan de una manera libre y con dignidad, pero creo que al final el interés económico y capitalista y la capitalización de los cuerpos es lo que interesa.

No es un problema de que haya una mujer desnuda, es un problema de que hay un integramiento detrás y de repente hay una voz que te está desmontando todo el chiringuito que tienes montado.

Eso es lo que me molesta realmente, si hay unas normas para todos puedo estar más o menos de acuerdo pero bueno, son las normas, pero cuando veo esa arbitrariedad es lo que me duele, dónde está el límite o de qué depende, eso sí me molesta. Y desde luego cuando he censurado imágenes, pixelado pezones femeninos y aun así me eliminan las fotos bueno… Me ocurrió hace poco que me eliminaron una con madre amamantando y les envié una captura de pantalla explicándoles que en sus normas las madres amamantando están permitidas y me devolvieron la foto, es la única vez que me ha ocurrido, cuando les he escrito siempre han pasado de mí.

Yo tengo claro, a parte, que hay una persecución siempre silenciada, siempre camuflada, pero lo tengo claro porque a más compañeras que hacen activísimo desde la red. El ‘shadowbanning’ está a la orden del día y no es casualidad. Yo no me creo que sea casualidad que esas cuentas que cuestionan, que invitan a la reflexión, que hablan claro de ciertas cosas y ciertos intereses que no son los suyos son justo las que eliminan, las que no aparecen en stories o en actualizaciones, entonces obviamente en el mundo en el que vivimos, lo siento si soy una malpensada, pero tengo clarísimo que no es casualidad.

- ¿Qué proyectos de futuro tienes en mente con la fotografía?

Ahora mismo como estoy tan inmersa en la maternidad, obviamente mi fotografía siempre gira en torno a la mujer, me gustaría centrarme y hacer una exposición, estoy en contacto con una galería y quizás para el año que viene, si todo se va bien, si consigo el tiempo, el dinero y todo lo que se necesita para hacer un proyecto así, me gustaría hacer algo sobre maternidad. Lo que no tengo muy claro es si centrarlo en algo sobre lo que ya escribí que es la soledad de las madres. Aunque somos muchas y parece que estamos muy rodeadas y muy ayudadas creo que sí que hay un silencio en la maternidad. Esa es una de las cosas que más tengo en mente.
Y a nivel fotográfico continuar con las temáticas que he ido tocando hasta ahora. Con el tiempo tengo diferentes perspectivas y a lo mejor algo que ya has hecho lo enfocas de otra manera, entonces lo que vaya surgiendo. No tengo algo muy cerrado excepto este proyecto que es algo que tengo en mente y que me gustaría llevar a cabo.

Fuera de la fotografía tengo unos proyectos también en mente. Hemos organizado, junto con otras madres, un encuentro de crianza empoderada. Una de mis quejas actuales con el feminismo es que tenemos que incluir la maternidad. Yo entiendo que la maternidad como tal es una herramienta del patriarcado, porque mujer y madre parece que van de la mano y con eso no estoy nada de acuerdo, pero sí que creo que las madres podemos ser feministas y podemos ser un agente de cambio en este concepto de maternidad y por supuesto desde la educación de nuestros hijos. Al final la transmisión de muchos valores y de la educación está en la crianza. Me he sentido desde que soy madre un poco juzgada desde el feminismo, como si me hubiese rendido, hubiese cedido a esa presión y en absoluto, yo lo siento todo lo contrario, creo que la maternidad me está empoderando en unos aspectos que antes no lo estaba. Ahora estoy un poco monotemática. Es un cambio muy importante, a muchos niveles es una implicación muy grande, entonces ahora casi todo lo que estoy haciendo gira en torno a eso.

Como me gusta mucho trabajar con el género, pero no tengo nada proyectado, y un documental que empecé pero nunca terminé.

Quiero trabajar con mujeres mayores, a partir de los 50. Parece que sólo vale si hay deseabilidad, los cuerpos deseables…

Parece que los referentes a partir de los 35-40 años desaparecen, tienes que tener un rango entre los 18 y los 30 y a partir de ahí parece que no hay deseo sexual, que vamos en decadencia.

Este es un proyecto que me planteo desde hace tiempo. La cosa es que me gustaría trabajar también con desnudo, y es cierto que a las mujeres con más edad les cuesta más dar ese paso.

- ¿En quién o en qué te inspiras para la fotografía?

En muchísima gente, tengo muchos referentes fotográficos como Francesca Woodman aunque es muy típica pero es una fotógrafa que me gusta mucho cómo transmite; me gusta mucho la expresión de Ren Hang. También hay mucha gente que tengo de referente que, aunque mi fotografía no se parezca en nada, están ahí, hay bastante gente que me inspira a nivel artístico.

Me inspiran mucho sentimientos y emociones que tengo, mi día a día, el entorno, las vivencias personales, las cosas que me frustran. Como te he dicho la fotografía para mí es terapéutica entonces los miedos y los problemas me empujan más a hacer fotografía que lo que me parece absolutamente “perfecto” o bonito.

Foto: Archivo AmecoPress, cedidas por Esther Kiras
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