Cuatro organizaciones se unen en la campaña ‘No quiero’, contra el matrimonio infantil

Cada minuto, 23 niñas son obligadas a casarse

10 de octubre de 2019.

Por Gloria López

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El matrimonio forzado es una forma de tortura física, psicológica y emocional que afecta cada año a 12 millones de niñas


Madrid, 10 oct. 2019. AmecoPress.- ‘No quiero. No quiero ser casada, ser vendida, ser explotada, ser maltratada’. Cada minuto, 23 niñas no pueden decir “No quiero” porque son obligadas a casarse. Así lo denuncia una campaña presentada por las organizaciones Amnistía Internacional, Entreculturas, Mundo Cooperante y Save the Children en Madrid, con motivo de la conmemoración del Día Internacional de la Niña el 11 de octubre. Los testimonios de Hadiqa Bashir, activista por los derechos de las niñas en Pakistán, y Kadiatu Massaquoi, víctima de matrimonio infantil en Sierra Leona, han ayudado a poner cara y humanizar una violenta realidad: 650 millones de mujeres de todo el mundo fueron casadas cuando eran niñas, según UNICEF.

Con 17 años, Kadiatu Massaquoi resume el vuelco que dio su vida cuando fue obligada a contraer matrimonio con un hombre mayor a los 14 años, estando embarazada. “Quería seguir con mi educación y no tenía planes de casarme" asegura. Ahora ayuda a otras niñas y mujeres de su comunidad para evitar que pasen por la misma situación en “El proyecto de ser una niña”. “Haber pasado por esa experiencia te hace comprender que necesitamos apoyo en esta lucha. Porque si fuerzas a las niñas a casarse y quedarse embarazadas cuando ni siquiera están preparadas físicamente para dar a luz, les dejas en una situación vulnerable donde pueden sufrir violencia o incluso morir”.

Es así. En países como Sierra Leona, la tasa de mortalidad materna es muy alta, ya que muchas de estas niñas no logran superar los embarazos y partos. “Los matrimonios forzosos constituyen un ejemplo más de la violencia que sufren las mujeres y niñas en todo el mundo. Como sabemos, la violencia de género no conoce fronteras geográficas, sociales, económicas ni culturales y adquiere múltiples formas. De hecho, es la violación de los derechos humanos más extendida e impune”, advertía Eva Suárez-Llanos, directora adjunta de Amnistía Internacional España en la rueda de prensa celebrada en el Círculo de Bellas Artes.

“Los matrimonios forzados son violencia de género, incluyendo también la violencia sexual”. A pesar de los avances conseguidos y de que muchos mecanismos internacionales establecen las bases para proteger a las niñas y a las mujeres de cualquier forma de coerción y para establecer una edad mínima para el matrimonio, “es una práctica que todavía sigue siendo muy extendida y los Estados deben tomar medidas para prevenirlo y erradicarlo”, aseguraba la responsable de Amnistía.
Por ello, las organizaciones reclaman incluir en las agendas políticas, tanto bilaterales como en el marco de la Unión Europea, con aquellos países que mantienen esta práctica, cuestiones destinadas a poner fin al matrimonio infantil y forzado, entre otras medidas.

“Vi como a mi amiga, a la que casaron con siete años, había sido golpeada por su marido con un alambre de hierro y decidí actuar”

Hadiqa Bashir vio que casaron a su amiga, que tenía 7 años. “No entendíamos, estábamos emocionadas por la boda. Pero pronto vimos que ya no podía venir con nosotras, ya no iba a la escuela, hasta que un día apareció abatida y con heridas: su marido le había golpeado con un alambre de hierro”. Aquello quedó grabado en la memoria de la joven y decidió actuar. “Cuando tenía 11 años, me propusieron casarme con un taxista de 35 años y decidí oponerme. Con ayuda de mi tío lo conseguí y me di cuenta que también tenía que ayudar a otras”, relata la activista pakistaní, nombrando a mujeres de su comunidad que han sufrido este tipo de violencia y ofreciendo datos que muestran que, a pesar de la existencia de algunas normativas, las poblaciones desconocen su existencia y no se denuncian los casos.

Cada día, cerca de 35.000 niñas contraen matrimonio antes de cumplir 18 años en países como Burkina Faso, Sudán del Sur, República Centroafricana, Yemen o Bangladesh, pero también en otros como Reino Unido o Estados Unidos. Por regiones, los niveles de matrimonio infantil más altos están en África subsahariana, donde aproximadamente 4 de cada 10 mujeres jóvenes se casaron antes de los 18 años, seguidas del sur de Asia, donde lo estaban 3 de cada 10. La tercera en nivel de prevalencia a nivel mundial es América Latina y Caribe (23% en 2017) y por último oriente Medio y África del Norte (17%) y Europa Oriental y Asia Central (11%).

Causas

Andrés Conde, director de Save the Children, abordaba algunas de las posibles causas que se deben tener en cuenta a la hora de buscar soluciones a los matrimonios infantiles. “La discriminación y la desigualdad de género”, en primer lugar. “La pobreza”, ya que algunas familias, al dar a sus hijas en matrimonio, por un lado evitan su manutención y en algunos casos, reciben una dote, lo que supone unos ingresos extraordinarios y “son los hombres más mayores, a veces, 30 o 40 años mayores que las niñas, quienes cuentan con recursos”.

Existen también “normas sociales, culturales, religiosas”, que interpretan este matrimonio como algo bueno para las niñas, y “su cuestionamiento se interpreta como una injerencia occidental”. A veces, es un modo de limpiar el honor de las familias (ante un embarazo, por ejemplo) y en otros permite incluso eludir a la justicia (y no responder ante violación o secuestro). Por último, Conde aludía a una “falsa protección”, en aquellos contextos donde la vulnerabilidad es muy grande y el matrimonio forzoso se convierte en una vía para evitar la violencia sexual contra las niñas y adolescentes. “Es falsa protección porque las somete a cadena perpetua de la violencia sexual, entra otras”.

La prevalencia es descendente, pero lenta e insuficiente: de una de cada cuatro a una de cada cinco en la última década

“Las niñas que contraen matrimonio se enfrentan a múltiples consecuencias físicas, intelectuales, psicológicas y emocionales. Se abre la puerta a la tortura y los malos tratos, y se vulneran muchos de sus derechos: la salud, sus derechos sexuales y reproductivos, la dignidad, el derecho de la información o a la no discriminación. Además, millones de niñas están obligadas a abandonar la escuela y en muchas ocasiones a asumir responsabilidades domésticas”, lamentaba Daniel Villanueva, vicepresidente ejecutivo de Entreculturas.

Cierto es que se van produciendo avances, gracias al esfuerzo y lucha de las mujeres y niñas, de organizaciones y de iniciativas de algunos organismos y gobiernos. Albán del Pino, director técnico de Mundo Cooperante, ofrecía algunos datos recordando que “detrás de cada dato hay una vida”. “La prevalencia es descendente, pero lenta e insuficiente: el número de mujeres que se casaron siendo niñas ha descendido un 15% en la última década y ha pasado de una de cada cuatro a una de cada cinco, lo que significa que se han evitado 25 millones de matrimonios infantiles en los últimos 10 años.”

Destinar recursos presupuestarios a proyectos de cooperación que tengan como objetivo acabar con el matrimonio infantil y forzado y que se centren en fomentar el empoderamiento de las niñas con un enfoque de protección y educación, es una de las propuestas de las organizaciones.

Además exigen que ningún marco normativo en ningún país permita el matrimonio de menores de 18 años, incluido el de España, “previendo excepciones con salvaguardias adecuadas en casos en los que una de las partes sea mejor de esta edad, asegurando que el consentimiento es válido y no existen incentivos económicos, coacción o violencia”.

Foto: archivo AmecoPress

Sociedad – Violencia de género – Derechos humanos – Infancia – Campañas. 10 octubre. 19. AmecoPress