Con 39 votos a favor y cuatro en contra, el senado paraguayo destituyó a Lugo argumentando mal desempeño de sus funciones

Paraguay: Tensa calma tras la destitución del presidente Lugo

27 de junio de 2012.

Por Marta Escurra

Política | Internacional | Legislación | Asuncion - Paraguay



El hecho generó la reacción tanto de parte de la ciudadanía paraguaya como de la comunidad internacional, que puso en entredicho la legalidad de la medida


Asunción, 25 jun. 12. AmecoPress/SEMLac.- Luego de pasar las 48 horas más tensas en los casi cuatro años que duró el gobierno que logró en su momento terminar con la hegemonía de 60 años del partido Colorado, la mayoría de la ciudadanía paraguaya realiza sus actividades normalmente.

La muerte de 17 personas en la localidad de Curuguaty, unos 300 kilómetros al norte de Asunción, la capital, fue el detonante de la crisis política desatada en Paraguay entre el jueves 21 y viernes 22 de junio, que terminó con la destitución del presidente paraguayo, el exobispo Fernando Armindo Lugo Méndez, de 59 años.

Con 39 votos a favor y cuatro en contra, el senado paraguayo destituyó a Lugo argumentando mal desempeño de sus funciones. El hecho generó la reacción tanto de algunos ciudadanos paraguayos como de la comunidad internacional, que puso en entredicho la legalidad de la medida.

Una delegación de 30 personas, entre ellas cancilleres de UNASUR (Unión de Naciones Sudamericanas), arribó de urgencia a esta capital en la tarde del jueves y mantuvo una reunión con Fernando Lugo en la residencia presidencial de Mburuvicha Roga.

"Venimos a respaldar la gestión del presidente paraguayo y vamos a velar porque se respete el debido proceso y las normas constitucionales paraguayas", dijo a SEMlac el ex canciller venezolano Alí Rodríguez, secretario general de UNASUR, al término de la reunión. Entre tanto, el periodista Enrique Vargas Peña cuestionaba la venida de estos cancilleres, lo que consideraba era una intromisión a la política interna paraguaya.

El ahora excanciller de Paraguay, Jorge Lara Castro, sostuvo a SEMlac que la visita de los representantes de UNASUR era legítima y que la aplicación del protocolo de Usuahia I era legal y legítima. Dicho protocolo consiste en repudiar y tomar medidas en contra de las amenazas a los gobiernos constituidos democráticamente.

Minutos antes de dicha reunión, Lugo había hecho declaraciones a la cadena TeleSur de Venezuela acusando al empresario colorado Horacio Cartes, precandidato a la presidencia de la república para 2013, de ser quien había orquestado este "golpe" en su contra.

Al día siguiente, el contingente de visitantes extranjeros realizó un peregrinaje a las sedes de los principales partidos políticos de Paraguay (Colorado, Liberal, Patria Querida y otros), buscando llamar a la cordura a sus parlamentarios.

Asimismo, visitaron al entonces vicepresidente Federico Franco, de extracción liberal. En todas estas visitas insistían en que se respete el debido proceso.

Para entonces, la Cámara de Diputados ya había elevado al Senado el pedido de juicio político presentando un libelo acusatorio de cinco puntos, entre los cuales se encontraba la matanza de 17 personas (11 campesinos y seis policías) en un campo invadido por los primeros, en la estancia Morombí.

La policía tenía órdenes de allanar el asentamiento en busca de armas de grueso calibre, como había manifestado en conferencia de prensa la fiscal Ninfa Aguilar, hoy apartada del caso.

"Los policías que ingresaron a la propiedad tenían la orden de no disparar y llevaron consigo balines de goma. Una vez que trataron de conversar con los campesinos, estos los emboscaron disparando a quemarropa e iniciando la masacre", había dicho Aguilar, quien días después presentó su renuncia al caso por haber recibido amenazas de muerte.

Los otros puntos que le cuestionaron a Lugo fue la sobrefacturación de tierras que serían expropiadas a Ulises Teixeira, un empresario brasileño, para entregarlas a los campesinos.

Completaron la lista de acusaciones: utilizar la sede de las Fuerzas Armadas para realizar actos políticos a favor de la izquierda, específicamente el partido P-MAS, cuyo líder es Camilo Soares, protegido de Lugo; apañar invasiones de tierras de manera ilegal en la zona de Ñacunday (este del país), en terrenos que fueron declarados como reservas ambientales; y la inacción ante la creciente ola de inseguridad en el Paraguay.

La defensa de Lugo pidió la desestimación de los argumentos y presentó un recurso de inconstitucionalidad a la Corte Suprema de Justicia Paraguaya. Adolfo Ferreiro, uno de los defensores, calificó de "antojadizas" las acusaciones y también reclamó el poco tiempo que se dio a la defensa para esgrimir sus argumentos: solo dos horas.

Mientras todo esto sucedía, frente al Congreso, en la Plaza de Armas, se congregaban campesinos que venían a expresar su apoyo a Lugo. Por el otro lado, UNASUR seguía presionando para que se vote favorablemente al exobispo.

"Yo vengo acá para defender a Lugo, creemos que es una campaña orquestada de gente que no quiere que la democracia triunfe en el Paraguay", dijo Dionisia Riveros, una campesina llegada desde Curuguaty para sumarse a los manifestantes pro Lugo. Durante toda la madrugada del viernes iban llegando en pequeños grupos que, al filo del mediodía, sumaron unos 5.000 según estimaciones de la prensa paraguaya.

"Mantenemos esta vigilia y vamos a seguir acá hasta que las cosas se solucionen", declaró Tania Giménez, otra mujer campesina, mientras escuchaba el discurso de Esperanza Martínez, ahora exministra de Salud Pública, quien abiertamente apoyaba a Lugo.

"Vamos a resistir, la lucha continúa, estamos apoyando a los compañeros y compañeras que están acá en esta fría madrugada de vigilia", dijo Martínez, quien había llegado al filo de las tres de la mañana del viernes para dar apoyo moral a los campesinos que realizaban la vigilia, horas antes de que se conociese el desenlace de la crisis.

Para el parlamentario Juan Carlos "Calé" Galaverna, todo el proceso se ajustó a derecho, siguiendo las normas constitucionales. "El hecho de que se haya dado a la defensa dos horas para esgrimir sus argumentos a favor era tiempo suficiente, ya que se trataba de ’un juicio político’ y no uno ordinario, como los que se siguen en el Poder Judicial", dijo ante el plenario de Senadores.

Finalmente, Lugo conoció el resultado de las votaciones y aceptó el veredicto. En conferencia de prensa, calificó la medida como "cobarde" mientras estaba rodeado de sus principales colaboradores y agradeció la confianza de la ciudadanía.

En esos momentos se desató un enfrentamiento entre los manifestantes y las fuerzas del orden, quienes arrojaron gases lacrimógenos y agua carro hidratante de por medio. Aunque los campesinos dijeron que resistirían, al cabo de 45 minutos se dispersaron y abandonaron la plaza por falta de garantías.

Media hora después, el pleno del Congreso tomaba juramento a Federico Franco como nuevo presidente constitucional de Paraguay, con el pleno respaldo de los congresistas y otra parte de la ciudadanía paraguaya.

Ni bien se produjo el juramento, algunos integrantes del bloque de UNASUR desconocieron la legitimidad de Franco. El presidente Rafael Correa había amenazado con intervenir Paraguay y cerrar sus fronteras y habló de que en este país se había producido un "golpe de estado". Igual reacción tuvieron los presidentes Hugo Chávez, de Venezuela; Dilma Roussef, de Brasil; y Cristina Kirschner, de Argentina.

Ayer lunes, se esperaba que Franco iniciara las negociaciones con el bloque para salvar esta situación.

Foto: Archivo AmecoPress.

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Internacional – Política – Legislación. 26 jun. 12. AmecoPress.