Las salvadoreñas, a causa de la violencia, no regresan a su país

11 de junio de 2012.

Por Marta Sigaran

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Casi 3 millones de personas huyen de la ola criminal


San Salvador, 11 jun. 12. AmecoPress/Cimac.- “Imposible regresar a El Salvador; ahí matan a 12 personas al día; ése no es un lugar para que vivan mis hijas”, afirma Celina López, quien reside en Estados Unidos desde hace 18 años, país al que emigró con sus tres hijas, quienes han logrado un mejor nivel de vida que si estuvieran en este país centroamericano.

Celina vive en el estado de Maryland desde 1994. La decisión de migrar se debió a la pobreza y la falta de oportunidades, pero aclara que a pesar de haber mejorado económicamente, El Salvador no brinda condiciones de seguridad para que ella y su familia regresen.

Celina forma parte de los 2 millones 900 mil personas salvadoreñas que han decidido emigrar de su país ante la ola de violencia que se vive en la nación centroamericana, explica la coordinadora del Programa de Atención de Refugiados en El Salvador (PARES), auspiciado por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para Refugiados (ACNUR), Kiriam Nuila.

Agrega que las cifras alarmantes de violencia agravan la situación de las migraciones, las constantes extorsiones, amenazas, asaltos e incluso asesinatos.

Nuila también sostiene que la ubicación geográfica del país lo ha convertido en un corredor para el narcotráfico, lo que abona a la situación de incertidumbre e inseguridad de sus habitantes.

La Fiscalía General de El Salvador reporta que en promedio en 2011 se registraron 12 asesinatos diarios. Las cifras más recientes del Ministerio de Seguridad (primera quincena de mayo de este año) indican que los homicidios han disminuido en 57.7 por ciento, llegando a un promedio diario de cinco asesinatos, números que coinciden con los datos de la Policía Nacional Civil.

Por otra parte, las extorsiones se han reducido en 40 por ciento, lo que se atribuye a un supuesto “pacto” entre grupos criminales y la Iglesia católica para disminuir los crímenes. Según los datos oficiales, la mitad de los asesinatos son perpetrados por delincuentes.

Según la más reciente encuesta de La Prensa Gráfica, el 51 por ciento de la población salvadoreña piensa que el problema de la inseguridad no se ha resuelto.

Efectos de la guerra civil

“El fenómeno migratorio en El Salvador inicia en los años 70 y 80 con el conflicto armado. Se trató de una migración masiva que no logra detenerse. Para los 90, en un escenario de posguerra, se esperaba el retorno de muchos compatriotas refugiados por el mundo, situación que nunca se dio porque el país nunca les ofreció condiciones de estabilidad. La violencia abona a la inestabilidad”, explica Elsa Ramos, investigadora sobre migración de la Universidad Tecnológica.

Para la especialista es difícil estimar la cantidad de personas que emigran a diario, ya que muchas y muchos no logran llegar a su destino, son deportados, se quedan viviendo por meses o años en el camino y otros incluso mueren en el intento.

Para salir de El Salvador con destino a Estados Unidos, los denominados “coyotes” (traficantes de personas) cobran cerca de 8 mil dólares (alrededor de 112 mil pesos mexicanos). El tiempo aproximado para llegar al destino es de 20 días, pero todo depende de la ruta y los inconvenientes que se puedan encontrar, detalla Ramos.

Para Celina lo más difícil es estar lejos del resto de su familia. Advierte que nunca se ha sentido “gringa”, sino más bien una extranjera en el país en el que ha habitado en los últimos 15 años.

Sus tres hijas, a pesar de haber nacido en EU, se identifican como salvadoreñas y esperan con ansias las vacaciones para venir a este país donde están su abuela y el resto de la familia.

Sin embargo Celina no quiere regresar por la ola de violencia en El Salvador. Dice que ve más factible llevarse a su madre a EU, ya que muchos de sus familiares en el departamento de Chalatenango han sido víctimas de esa violencia.

De acuerdo con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), los altos niveles de violencia en el país centroamericano también han generado que las empresas retiren sus inversiones, y por tanto disminuyan las fuentes de empleo y aumente la pobreza, motivo principal por el que las y los salvadoreños han decidido migrar en las últimas cuatro décadas.

El PNUD, en su informe de Desarrollo Humano 2005, sostiene que la migración se reavivó con los secuestros y la criminalidad que azotan al país.

Foto: Archivo AmecoPress

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