Mujeres cubanas por la salud y la vida

11 de junio de 2012.

Por Vivian Collazo Montano

Economía | Internacional | Género y desarrollo | Salud y género | Salud reproductiva | La Habana, Cuba.



El grado de participación femenina es elevado desde la propia percepción social de la mujer como gestora de la salud para la familia


La Habana, 11 jun. 12. AmecoPress.- Más de medio millón de mujeres mueren cada año por causas relacionadas con el embarazo y el parto; también ellas están muy afectadas por el VIH/sida, sufren más anginas de pecho, accidentes cerebrovasculares y violencia familiar.

Además, dedican más tiempo al trabajo doméstico y los cuidados del hogar, lo que las sobrecarga física y mentalmente.

Y es que las desigualdades sociales, económicas y jurídicas existentes entre ambos sexos impactan en los negativos índices de salud del sector femenino en casi todos los países.

En Cuba, se estableció como política el desarrollo de programas de salud femenina destinados a elevar la calidad de la asistencia de este sector poblacional.

De esa forma se reconocieron los derechos reproductivos y sexuales de ellas, se enfatizó el fortalecimiento de la perspectiva de género en los planes sanitarios en general, y en especial los relacionados con la prevención y la atención a las enfermedades de transmisión sexual en la planificación familiar, en particular el sida, entre otros.

La gratuidad y universalidad de los servicios de salud y el incremento de su cobertura, así como la creación de hospitales rurales y hogares maternos, contribuyeron al cumplimiento de los objetivos propuestos.

Así, la isla ostenta hoy una de las más bajas tasas de mortalidad infantil de la región de las Américas, 4,9 por cada mil nacidos vivos, y un aumento de la esperanza de vida al nacer -78 años, más de 80 para las mujeres-, gracias al control de un sinnúmero de afecciones crónicas no transmisibles.

La reducción de la mortalidad materna -actualmente en 29,4-, es uno de los objetivos priorizados del Ministerio de Salud Pública, dado que a juicio de expertos, el país tiene potencialidades para reducirlo.

En función de ello, en la nación se desarrolla una estrategia nacional para elevar la salud de la mamá, con énfasis en la integralidad de las acciones y su universalidad.

Entre estas destacan aquellas destinadas a garantizar un óptimo estado nutricional, así como todas las condiciones para que las cubanas llevan a efecto su maternidad de la mejor manera posible.

Aquí se incluyen las redes de hogares materno-infantil, y los aspectos de protección legal como la licencia de maternidad de la trabajadora.

También la reducción del número de embarazos en edades tempranas y la relación aborto/parto está contemplada en las metas del organismo sanitario, que busca además disminuir las enfermedades asociadas al embarazo, bajo peso al nacer, afecciones perinatales.

Infecciones respiratorias agudas, accidentes, lactancia materna, y diagnóstico precoz del cáncer cérvico-uterino (instaurado desde 1968), y de mamas (1985), son estrategias que se desarrollan con carácter nacional.

Existen otras que tributan beneficios a madre e hijo: Plan del Médico de la Familia, dentro de la Atención Primaria de Salud, Programa de Atención Integral a la Familia, Proyecto de Programa de Atención Integral al Adolescente.

Para las mujeres de edad mediana, en cada municipio cubano existen consultas especializadas de climaterio y menopausia, encargadas de ofrecer orientación y ayuda a las que así lo requieran, debido a los cambios sufridos en esta etapa de la vida.

Sin embargo, especialistas como Leticia Artiles, antropóloga, estudiosa de temas de salud desde las determinantes sociales y de género, con frecuencia dice que las mujeres cubanas "debieran vivir más", pues si bien superan en sobrevida a la población masculina, no siempre se tiene en cuenta el tiempo potencialmente perdido por la incidencia de determinadas sobrecargas.

Muchas cubanas se ocupan más de la salud de su familia que de la suya propia, y, como resultado, se afectan en lo personal, laboral y salarial, y disfrutan de menos tiempo para sí porque existe una sobrecarga en los roles.

Por otra parte, los cambios demográficos que se operan en la isla como resultado de la disminución del índice de natalidad y el incremento de la expectativa de vida conducen a una población envejecida -cerca del 18 por ciento de los cubanos tiene más de 60 años.

Es de esperarse entonces que dada la sobre mortalidad masculina se incremente el número de hogares con la presencia de mujeres ancianas, lo cual exigirá una mayor atención por parte de los diferentes actores sociales de la comunidad.

El grado de participación femenina es elevado, no solo desde la propia percepción social de la mujer como gestora de la salud para la familia, asimismo visto dentro del sistema institucional.

La mayor cantidad de trabajadores del Sistema Nacional de Salud son mujeres y la mayoría también del personal de enfermería y de los técnicos medios. Ellas constituyen una importante fuerza en el proceso económico, político y social del país; se han convertido en agentes transformadores, en sujetos activos igualmente en este campo.

Foto: Archivo AmecoPress.

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Internacional – Economía – Salud y género – Salud Reproductiva – Genero y desarrollo. 11 jun. 12. AmecoPress.