El Cairo 678: denuncia del acoso sexual en la sociedad egipcia

8 de septiembre de 2011.

Por Mercedes Arancibia

Madrid | Internacional | Violencia de género | Maltratos | Violencia sexual | Cine





Madrid, 8 sep.2011, AmecoPress / PES. La 678 es una línea de autobús de la capital egipcia y es también parte del título de la película que se estrena el próximo viernes. El número, para su director, representa también el crescendo de la trama que, basada en hechos reales, es la historia de tres mujeres que padecen acoso sexual, al parecer una práctica muy habitual en El Cairo donde hombres de todo tipo se meten un limón en el bolsillo del pantalón y a continuación se restriegan contra la primera mujer que encuentran a su alcance; el limón es una coartada, si la mujer protesta echan la culpa al limón.

Excusas no se presentan, excusas los hombres egipcios, al menos los hombres egipcios de esta película, no piden nunca. A lo largo de las dos horas de proyección, de todo el género se salva solamente uno, novio de una de las mujeres protagonistas, empleado de banca de oficio y cómico de vocación, que en el último momento da un paso al frente y se sitúa al lado de la mujer que ama en la denuncia del acosador.

Pues lo que decía, son tres víctimas del acoso sexual de los depravados viajeros del autobús pero también víctimas de la incomprensión de las personas más cercanas, padres, maridos, familia política, el comisario de policía y el oficial del juzgado: algunos de ellos actúan solamente en función del qué dirán los allegados, qué dirán los medios y qué dirá la sociedad egipcia, tan machista, tan profundamente machista que acusa de provocadora a una mujer que se sube al autobús con una falda hasta el suelo y el niqab cubriéndole cabeza y torso; otros lo hacen teledirigidos por convicciones supuestamente morales y religiosas. Les mueva lo que les mueva, tanto los primeros como los segundos se colocan siempre en contra de la víctima; en ocasiones incluso, la propia víctima es su peor enemiga al considerarse en cierto modo culpable.

Inicialmente, las tres mujeres apenas se conocen pero, sin embargo, el hecho de que una de ellas decida responder a los acosadores clavándoles una navaja en la entrepierna, hace que de alguna manera sus destinos se entrelacen y de la suerte de una dependa también la de las otras dos; y que el repetido suceso del hombre que se presenta en el hospital con los genitales ensangrentados tenga un impacto mediático tan considerable que la sociedad egipcia, al menos la mitad de ella, empieza a ver a la anónima vengadora como heroína nacional.

El principal mérito de la película es haber roto el silencio –como dice su director, Mohamed Dabi- denunciado un tema absolutamente tabú en Egipto, el del acoso sexual “tolerado” que padecen la mayoría de las mujeres del país, y haberse hecho eco de la primera denuncia judicial presentada por acoso en Egipto.

Una encuesta efectuada en 2008 por el Centro Egipcio para los Derechos de la Mujer confirmó que el 98 por ciento de las extranjeras y el 83 por ciento de las egipcias habían sido víctimas de incidentes de acoso sexual, que iban desde simples tocamientos a ataques violentos. Sin embargo, para el realizador Diab las cosas están cambiando “desde la revolución. Ahora todo el mundo quiere defender sus derechos”.

Esta es la quinta película de Diab como guionista y la primera como realizador; el invierno pasado no pudo asistir al estreno de la película en Europa porque se encontraba en la Plaza Tahir junto a los otros miles de jóvenes que acabaron con el régimen dictatorial de Hosni Mubarak.

Fotos archivo AmecoPress

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