“Me río de vivir en pareja y de todo lo que nos pasa intentando crecer y ser mejores”

8 de junio de 2007.

Por Isabel Menéndez

Cultura | Cultura y arte



Nani, caricaturista colombiana, visita la Feria del libro de Madrid



A las Adrianas, en Colombia, las llaman Nana. Por eso esta colombiana, humorista gráfica afincada en España, utiliza como seudónimo su diminutivo, Nani, porque es más sonoro y cercano. Mujer de sonrisa cálida y espontánea, es una artista muy conocida en su país y en otros países de América Latina, que ahora triunfa en España con sus personajes femeninos, especialmente Magola, la protagonista de sus tiras cómicas. Se dice enamorada de Alcalá de Henares, donde vive desde hace algún tiempo, y sus creaciones saltan de las páginas de los libros y diarios a la ropa y otros miles de objetos que ella ilustra con su especial humor. No parecen gustarle las etiquetas y, aunque es una mujer claramente comprometida con la igualdad entre sexos, no quiere identificarse con feminismos radicales. Su pensamiento es, sin ninguna duda, una declaración de género y equidad que ella sabe reclamar con un arma cargada de sonrisas, el humor. Pasea por el mundo con sonrisas y una pequeña libreta de ideas, su estrategia para buscar una sociedad mejor.
 

La profesión y la vida

 
- Humorista gráfica colombiana, licenciada en biología. ¿No es un destino profesional un tanto alejado de su preparación? Supongo que se lo preguntan siempre…
 
- Sí (ríe), les resulta muy extraño. Fue la biología la que se cruzó en mi camino porque desde muy pequeña, mi intención era ser pintora y en el bachillerato ya empecé a hacer tiras cómicas. Cuando terminé el bachillerato me presenté a la única universidad pública que había en mi país, a bellas artes, y no pasé. Me desmoralicé y como tenía un puntaje de selectividad bastante alto, miré en qué me salió mejor nota; era biología. Sin embargo toda mi carrera fue de dibujar: manuales de anatomía, los insectos… incluso mi tesis fue un manual ilustrado de un páramo allí muy famoso (vuelve a reir).
 
-¿Es habitual ese tipo de cambios entre formación y profesión?
 
- Sí, hay mucha gente que estudia lo que sea porque las circunstancias del país siempre han sido difíciles, sobre todo en la clase media de la que yo provengo. Y tenemos muy claro que hay que estudiar y salir adelante por ese camino porque de lo contrario te vas quedando rezagado. Yo he regresado luego a la universidad nacional de Colombia, que es la más importante del país, como conferenciante y lo he contado. He ido con mis exposiciones, con la gente que me conoce mucho en país y que me sigue y he contado que yo me presenté a la nacional y no fui admitida, en dos ocasiones. Ha servido un poco también de reflejo para mucha gente que no puede entrar a la nacional, que es donde hay bellas artes y se desmoraliza. Es demostrar un poco que también con un poco de terquedad se puede llegar a donde tú quieres.
 
- Su trabajo se ha editado en múltiples soportes, algunos tan originales como las latas de galletas. ¿Cómo se llega a difundir este tipo de trabajo?, ¿golpes de suerte, casualidad, tal vez insistencia?
 
- Es una red, una red grandísima. Lo de las latas de galletas ha sido un gran éxito en Colombia porque era una pastelería muy famosa, con un producto muy bueno que se llama Cascabel y estuvieron buscando caricaturistas colombianos radicados en el exterior y me contactaron. Me pidieron hacer un dibujo para la lata, ha gustado muchísimo y esas cosas pues una red que se va entretejiendo solita, a medida que vas trabajando y tu trabajo es bueno y lo ven y gustan, y no sabes ni de donde sale la gente.
 
- En Internet he visto un portal desde el cual se pueden comprar tazas, camisetas, almohadillas para ratón… ¿le sorprende ver sus dibujos en la ropa que lleva la gente por la calle?
 
- Es una empresa que me ha contactado y hemos subido pocos diseños hasta ahora porque he tenido poco tiempo y todos han sido con fondo blanco. Pero ya me han explicado como hacer fondos de colores y salen unos productos muy bonitos. En una primera etapa, en la feria del libro en Colombia, ya lo hacía. Hacía camisetas y luego las veía puestas. Llevo seis años haciendo diseño de ropa y para mi es normal ver pasar por la calle ropa con diseños que he hecho yo. Y justamente en este verano sale una promoción grandísima para Alcampo, con ropa interior con mis personajes y va a ser una gran alegría. No lo voy a ver pasar (sonríe) porque es ropa interior, pero yo sé que se va a vender muy bien porque la colección es muy bonita (precisamente Nani me ha recibido en su lugar de trabajo, rodeada de esas prendas en las que está trabajando).
 
- Me gustaría que contará un poco sobre el proceso creativo de su trabajo… ¿dibuja a mano, con ordenador?
 
- Para hacer las viñetas publicadas en libro, hago el dibujo a mano, lo escaneo, lo coloreo en Photoshop, pongo el texto también en Photoshop y luego lo grabo en CD o lo imprimo. Es una combinación de métodos. Al principio lo hacía todo a mano, cuando no teníamos los computadores allí en Colombia y luego, pues claro, el ordenador es una herramienta que me gusta mucho y que para los colores es perfecto, salen preciosos y lo he ido incorporando poco a poco.
 
- Pero hacer humor gráfico es más que dibujar, se trata de un proceso mucho más complejo, un paso más allá del dibujo. ¿Cómo surgen las ideas?, ¿es difícil encontrar la clave para una viñeta, una idea brillante que resuma tantas cosas con pocas palabras?
 
- Sí. A veces me cuesta mucho pero llevo muchos años en ello y hay mecanismos que se adquieren, por ejemplo, tiendo a simplificarlo todo. De hecho, luego me cuesta escribir cosas largas y también pasa que hay gente que no se cree que haga dibujo y texto, yo sola (se ríe). Otros días tengo diez ideas y quiero hacerlas todas. Tengo siempre conmigo una libretita de ideas y siempre estoy apuntando.
 
- Creo que Internet le ha aportado muchas ventajas a la hora de difundir su trabajo ¿cómo integra las nuevas tecnologías?
 
- Sí, fue todo un descubrimiento. Aparte de que cada vez que participo en un evento y espero un tiempito y luego meto mi nombre en Google, me sorprendo de la cantidad de notas que salen, fotos… y me pregunto cuándo fue, en qué momento. Es un mundo infinito. Cualquier periodista que vaya y cubra el evento en que tú estás hace una pequeña nota, la sube en su diario y luego eso se multiplica. Y también hay muchos chicos que tienen los blogs y que me escriben a diario. El otro día,, estaba el mío como el blog de la semana en muchos sitios, les había gustado… entonces es una red que se teje sola.
 
- Ahora empieza a publicar en medios tradicionales, en España y otros países. Me pregunto si ¿es esta profesión un medio de vida digno o la obliga a vivir como una artista bohemia y probablemente pobre?
 
- En toda Latinoamérica se tiene la convicción de que el caricaturista tiene que ser una persona pobre, que viva con lo mínimo, muy transgresor y muy crítico con el gobierno sobre todo, porque allí hay muchos problemas. Yo, sin embargo, he seguido más la línea de los sindicatos norteamericanos donde se hace todo un merchandising, por ejemplo, alrededor de Garfield, y nadie se pone de mal genio por ver que Garfield no lucha por el hambre en África por ejemplo (ríe). Y esta persona que es su autor, pues está superbien económicamente. No es ningún pecado, es una empresa como cualquier otra pero sí que hay que trabajar muchísimo, enviando información, renovando los dibujos, los contenidos… genera muchísimo trabajo, a veces pocas satisfacciones, aunque luego de repente te ponen un día en ‘El País’ y te llega una alegría (lo menciona porque hace unos días que ha salido un extenso reportaje sobre su trabajo y le ha servido de difusión). Las cosas son así, no puedes estar peleada con los medios, ni con el medio económico, tienes que centrarte y trabajar en lo que es la realidad. Y la realidad ahora es que hay que hacer un producto que se venda bien, que esté al alcance de todos, que todo el mundo lo conozca. Hacer publicidad es importantísimo.
 
- ¿Cómo tomó la decisión de venir a España?
 
-El primer libro que tengo lo autoedité con mis ahorros y lo mandé a la Universidad de Alcalá de Henares, a un evento que había de humor gráfico. Yo pensaba que en España había más mujeres caricaturistas y en ese momento no había Internet para documentarme, había escuchado a alguna y pensaba que había muchas mujeres, con las que podría hablar de nuestras experiencias. Cuando mandé el libro pues fui la única y me invitaron a venir a la Universidad a dar unas conferencias. En ese momento trabajaba en un diario en Colombia. Vine, me encantó Alcalá, me quedé enamorada -es la ciudad donde vivo- y al año siguiente mi marido ganó un concurso con dos billetes a París y veníamos también invitados a España y dijimos: nos vamos. Vendimos todo y vinimos como inmigrantes ilegales durante dos años, con todas sus consecuencias: los problemas, el sufrimiento, las filas…
 
- ¿Mereció la pena?, ¿no es siempre una forma de desgarro el partir?
 
- Sí, muchísimo. Pero no nos planteamos volver a vivir allá aunque sí vamos cada año. Es muy duro pero nosotros nos hemos consolidado aquí porque en Colombia ser caricaturista no está tan valorado, es un oficio por debajo del umbral de la pobreza, aquí hemos podido hacer más cosas, exponer, viajar… somos más valorados también en nuestro país por estar en España… todo eso no tiene precio. En un país como Colombia se valora más al que está fuera. Por eso he podido volver a la universidad a hablar de mi vida o he publicado libros. De lo contrario sería otra más del gremio.
 
El feminismo y la igualdad
 
- ¿El cómic es un mundo de hombres? ¿Cómo podemos notarlo?
 
- Lo he notado toda la vida. El 99% de dibujantes de tiras cómicas, ya sean de viñetas, de crítica, de lo que sea en cualquier medio. Tú coges un periódico de pago u otro gratuito, aquí en España, y todos son hombres. Entonces, cada vez que yo iba a un evento me preguntaban ¿y por qué no hay mujeres caricaturistas? Y claro, yo te puedo decir porqué yo soy caricaturista, no porqué las demás no se han dedicado a este oficio tan bonito. Y esperaba encontrarme siempre con más mujeres. A raíz de eso tengo el apoyo de la feria del libro de Bogotá, que es una feria muy importante. Organizamos una exposición de mujeres caricaturistas: durante un año entero nos dimos a la tarea de buscar y así, aunque fue un gran esfuerzo porque fue con cero pesos y trabajando mucho, encontramos cuarenta mujeres caricaturistas. No ilustradoras, porque ilustradoras son muchísimas, sino caricaturistas. Algunas con un gran bagaje, con publicaciones, con libros… de unas doce o trece nacionalidades diferentes. Y tenemos una exposición itinerante que ya ha estado en Cuba, en México, en Lima, aquí en España también, en Lleida y Alcalá de Henares. Y ha gustado muchísimo. Y yo decía a la gente, pero ¿dónde estaban buscando? Hay gente con treinta años de experiencia. Es un poco como la frase fácil: es que no hay, las mujeres no saben hacer humor. Lo que pasa es que da un poco de pereza y miedo descubrir que estamos ahí.
 
- Hay quien asegura que comenzó a dibujar viñetas tras su matrimonio con Turcios.
 
- Cuando eres un personaje más o menos público tienes que aguantar más o menos un poco de todo. La verdad es que, ya te digo, buscan mal y se documentan mal. Yo conocí a Turcios a raíz de que obtuve una mención de honor en un concurso de humor gráfico en Colombia, muy famoso, en el que él había ganado el primer puesto. Él estaba trabajando en la Escuela Nacional de Caricatura, y ya empecé yo a hacer un curso durante más o menos un año, luego pasé a dar clases y a partir de ahí es cierto que despego pero yo venía trabajando por mi cuenta, participando en concursos, haciendo ilustraciones… es un medio muy difícil, muy luchado y cuando trabajas de a dos, a lo mejor consigues más cosas o conoces a más gente pero aprender a dibujar es tan difícil, que resulta hasta ridículo decir eso.
 
- ¿Han pensado en hacer alguna obra juntos?
 
- Tenemos un hijo de trece años (ríe a carcajadas). Ahora mismo tenemos una exposición, pero es de pintura, que se llama ‘A cuatro manos’. Está en Alcalá de Henares, en el bar Ámsterdam, y estará todo el mes de junio. Ha gustado mucho pero no es que trabajemos los dos en un solo cuadro sino que hemos hecho una exposición colectiva. En general no trabajamos en proyectos juntos porque creo que así abarcamos muchos más campos. Él hace caricatura, yo hago tiras gráficas, y así tenemos cubiertas ciertas partes, aunque no todas. Por ejemplo, ninguno de los dos hace manga ni animación y solo hemos hecho alguna cosa puntual en publicidad.
 
- He leído en alguna parte que las mujeres en las caricaturas son como estrellas fugaces: llegan e iluminan el cielo, llaman la atención, deslumbran y luego se esfuman tan rápido como llegaron… ¿lo comparte?
 
- (Ríe otra vez). Es una aportación de los organizadores del museo de la caricatura de la ciudad de México, empeñados en demostrar que no había mujeres caricaturistas y que las pocas que había eran como seres extraterrestres. Creo que uno de ellos fue el que afirmó en Cuba que las mujeres no teníamos sentido del humor.
 

 
-¿Es un prejuicio decir que las mujeres no tienen sentido del humor o será que no se entiende?
 
- Creo que se ofenden bastante cuando una mujer hace un chiste contra un hombre. Yo recibo e-mails donde los hombres me dicen “todos no somos iguales”. Yo les digo que no hablo de ningún caso en particular, así que el que se sienta aludido… (ríe). Estamos acostumbrados al punto de vista masculino desde hace muchísimo tiempo. Las mujeres estamos educadas para callar, para saber estar… además el ser artista y bohemia era un poco como ser una mujer perdida. Afortunadamente la sociedad ha cambiado muchísimo pero un tiempo atrás, tener que romper con todo eso, era durísimo. Hay que romper con todos esos prejuicios y poco a poco salir y que el pensamiento femenino diga “pensamos lo contrario, lo vemos desde otro punto de vista”.
 
- La crítica política suele estar reservado para grandes firmas, capaces de poner en cuestión a los políticos de mayor rango. Quizá eso es un problema para las mujeres, que no están en las mismas posiciones de prestigio.
 
- Sí, pero todo se andará. Cada vez estamos las mujeres entrando en campos que nos estaban negados. Poco a poco habrá gente y mujeres que sean capaces de decir “yo quiero opinar sobre esto, lo he visto así”. Lo que no quiere decir que el ámbito del hogar o el ámbito familiar sea menos que los demás. Porque estamos acostumbrados a hablar del ámbito público, que es el del que saben siempre los hombres porque nunca han estado involucrados en el hogar, y hasta ahora, que están un poco compartiendo e incluso cambiando los roles. Entonces las mujeres vamos a empezar, que es lo que estamos haciendo ahora, a hablar de lo que sabemos. Y lo que sabemos es lo que pasa en el núcleo de la familia, que es nada menos que la célula de la sociedad. Y luego, a partir de que vayamos entrando en otros campos, pues iremos opinando y todo se andará. Es mucho más difícil para las mujeres, no solo en este campo sino en todo. Hay que demostrar mucho más.
 
- Lo que está comentando se parece mucho a aquel ‘lo personal es político’ que decían las feministas de los setenta.
 
- Es muy triste porque realmente porque cuando te pones a hacer humor y la gente te viene con sus comentarios, te das cuenta que hemos avanzado realmente poco. Y hay que seguir haciendo chistes sobre lo mismo, sobre que el hombre se involucre en el hogar, etc. Queda mucho por hacer, y hay que seguir escribiendo para que la gente lo asimile y diga “ya lo sabemos”.
 
- En una entrevista ha dicho “me gusta hacer denuncias de género”, ¿cuáles son las reivindicaciones a su juicio más importantes en este momento?
 
- Como dice Forges, en el prólogo de mi libro, que me hizo el favor de hacer y que es una persona que hace mucha denuncia de género y aunque usa clichés de género porque siempre es el hombre el que lo hace mal y la mujer la que está leyendo el libro (se ríe), pues está muy bien que lo haga y que sea él, una persona con tanto reconocimiento. Pues como dice Forges, sobre todo hay problemas en el ámbito laboral. Tienes que trabajar tanto, tienes que estar al pie del cañón, demostrando tanto… y luego es que trabajas tantísimo en la oficina y luego muchas veces llegas y tienes que seguir trabajando en casa, porque es que no hay quien lo haga. Tengo una viñeta, que está Magola sentada, extenuada en el sofá, y el tapete le dice “aspírame”, la planta le dice “riégame”, el juguete le dice “recógeme”… y se pregunta “¿Cómo es que Alberto no escucha todo esto?” Me gusta hablar de esto, porque también nos cargamos nosotras mismas y es lo que tenemos que hacer: parar, y decir hasta aquí hemos llegado y o funciona de otra manera o no funciona. Es eso, sobre todo, la repartición de los trabajos.
 

 
- Ha asegurado en alguna ocasión que utiliza personajes femeninos porque, entre otras cosas, son personajes apenas existentes en el cómic.
 
- Sí. Magola surge a raíz de una decoración que hicimos en una feria del libro en Bogotá y todos eran hombres. Y dibujaron unas mujeres impresionantes, como de manga, con silicona, de cintura inexistente, las caderas… bueno, era impresionante. Y luego, realmente la mujer siempre pasa que está como en peligro y la están salvando. Si tú ves Superman, ella está en peligro y la están salvando. Si ver Spiderman igual Está allí como tan delicada, siempre en un segundo plano. Yo quería una protagonista muy normal. Que no estuviera operada, que fuese más bien plana… en mi país todo el mundo se opera la nariz, pues que tuviera la nariz grande, el pelo oscuro, las piernas peludas… ya le empecé a meter detalles más fuertes, y gustó muchísimo por eso. Porque en el fondo, aunque todas vayamos superarregladas porque nos lo exige la sociedad en la que estamos viviendo, en el fondo somos eso, una Magola que en casa, nos quitamos el vaquero en invierno y estamos superpeludas todas, porqué negar esa realidad.
 

 
- Magola es su gran personaje, protagonista de su último libro, pero cuando la crea es casi como una antiheroína, porque el canon estético es algo de lo que no se puede escapar.
 
- Casi es más heroína que cualquiera porque siendo ella como es, simplemente quiere que la quieran por lo que es, no por cómo es. Entonces a lo mejor te cuenta historias que te pasan a ti todos los días y entonces dices ‘pero si esto lo pensé yo ayer’ (ríe) y encima lo está viendo en un diario y la gente lo está leyendo y se está riendo y dices ‘es algo que está sucediendo’, es un cambio que se está dando.
 
- Magola enfrenta estas situaciones desde el humor ¿cree que es la única medicina para esta sociedad vertiginosa en la que vivimos?
 
- Espero que sí porque encima que los problemas son bastante graves, porque también hablo mucho de violencia de género, pues tener que afrontarlos con llanto… por lo menos una sonrisa o con un poco de reflexión, pues te queda mejor sabor de boca. Espero que sea la solución, no lo sé. Por ahora pretendo reflexionar y hacer reír a la gente.
 
- ¿Suelen compararla con Maitena?
 
- Sí, muchas veces. Lo que pasa es que somos bastantes diferentes. Maitena no hace tiras cómicas, ella hace paneles. Y luego se ríe bastante contra las mujeres, que fue su gran éxito, es lo que esperaban los hombres que una caricaturista hiciera. Entonces, en ese punto yo creo que discrepamos bastante, yo ni me río contra los hombres ni contra las mujeres; me río de vivir en pareja y de todo lo que nos pasa intentando crecer y ser mejores. Entonces ahí hay bastante diferencia. Pero Maitena es una de nuestras expositoras, en la exposición que tenemos itinerante, y ha querido colaborar desde el principio porque ella sabe perfectamente por todo lo que hay que pasar y lo lees en su biografía cuando cuenta que ha tenido que ir así; debajo de un brazo la carpeta y debajo del otro el niño… son cosas superfuertes porque ha tenido el tesón para salir adelante y aparte tiene una línea bellísima, son muy bonitos sus dibujos y todo eso son cosas que se van sumando al éxito. Luego también me gusta hablar de esta autora que es Rayma, venezolana, ella hace humor político y algo de género y es excelente. Coincidimos muchísimo en reírnos de lo cotidiano, de lo que te pasa (ríe y me enseña su agenda, ilustrada por Rayma. Aparece una viñeta en la que una mujer le enseña a otra una cama rodeada por una portería de fútbol, supuesta solución a los problemas de su esposo). Que muchas veces los hombres no lo van a ver desde nuestro punto de vista, es importante también marcar esa diferencia. Y luego también sus personajes son bastante feúchos (se ríe) y me gustan mucho.
 
Magola, su alter ego
 
- Suele afirmarse, tal vez de forma sexista, que las autoras se identifican con sus personajes ¿Tiene mucho en común Nani con su personaje Magola?
 
- Yo creo que todos los dibujantes tenemos mucho en común con nuestros personajes. Otra cosa es que lo aceptemos o no. Pero un hombre que se pone a dibujar un superhéroe al que le pasa lo uno y lo otro, y la chica más guapa, etc., es porque él en el fondo quiere ser así. A mi me pasa lo mismo con Magola. Daría cualquier cosa por ir por la vida con las piernas peludas y olvidarme de las maquinillas y de la cera (ríe). Mi personaje lo puede hacer, yo no. Entonces es un poco el alter ego que hace un poco todo lo que a mi me hace saltar; ella lo dice y si yo lo dijera a lo mejor molestaría. Pero con un poco de humor y un dibujo más o menos gracioso la gente lo acepta mejor. Sí, Magola se parece a mí. De hecho yo tengo el cabello oscuro, somos delgadas, más o menos cuenta un poco la historia de mi vida también. Yo tengo un hijo, Magola en este momento tiene uno pequeño, aunque el mío ya está grande pero cuento muchísimas situaciones que me pasan dentro de mi casa, que me cuentan mis amigas, que veo y que puedo aplicar a mi personaje y que realmente me hacen a mí mella.
 
- Una mujer y sus personajes también femeninos ¿pueden excluir un consumo masculino?
 
- No, no, no. Tengo muchísimos lectores masculinos y algunos comentarios que recibo son de parte de hombres cuando me estoy pasando demasiado del lado feminista. No me gusta ser radical en todos los sentidos porque siempre se cometen errores cuando se es radical. No creo que excluya y de hecho mi libro es sobre pareja y suelo explicar que no necesariamente debe ser una pareja de hombre y mujer, pueden ser dos mujeres, dos hombres… hay diversas situaciones que se aplican a cualquier tipo de pareja.
 
- Leo en algunas entrevistas que Magola quiere corregir el machismo pero que ha renunciado al feminismo ¿es esto correcto?, ¿entiendo que se refire al feminismo radical ya que su discurso es feminista?
 
- Sí, feminista entendido… es difícil colocar a una persona en una u otra postura, tienes que hablar bastante con esa persona para saber si es radical o es que es feminista del consumismo o de tantos feminismos que tenemos ahora (ríe) que es de difícil clasificación. Pero sí me he dado cuenta que en la primera etapa de Magola que fue más o menos por el 95, yo lo que hacía era coger los chistes machistas y darles la vuelta. Y estaba cometiendo muchísimos errores porque estaba dando demasiado fuerte a los hombres y en ese momento sí estaba excluyendo a los hombres. Actualmente no me considero feminista radical por eso, porque yo creo en los hombres, porque hay algunos muy buenos, en los que se puede confiar y que están dispuestos a cambiar y a aportar en tu crecimiento, en compartir las labores del hogar, en criar a los niños… hay muchos que son tiernos, aunque hay otro sector que aún hoy siguen negando la ternura porque creen que eso les va a quitar grados de masculinidad y cosas de esas, entonces en ese sentido no quiero ser feminista radical. Soy feminista en cuanto que apoyo todo lo que tiene que ver con las mujeres lógicamente, y hablo desde el punto de vista femenino. Por eso en alguna entrevista que me hicieron en Cuba decía “humor femenino, no feminista”, me gusta más que todo, defender lo femenino. Sobre todo es la equidad de género, una equidad de género bien entendida y desde el núcleo del hogar, en lo que hago yo más énfasis, en la distribución de todas esas cargas que tenemos que llevar tanto ellos como nosotras, que es lo más importante, y a partir de ahí, en la crianza de los niños, empezar a criarlos de una manera diferente, no como nos han criado a nosotras, que ha sido siempre separando unas cosas para ellas, otras para ellos.
 
- También ha dicho que “el límite de las mujeres no deben ser los hombres sino ellas mismas”
 
- Es verdad. De todas maneras, la mujer sabe exactamente cuánto puede dar de sí. Y si tú llegas a tu casa y le dices a tu marido ‘no, no, siéntate, siéntate, que ya te traigo yo la cervecita, la comidita…’ y te pones a correr como una loca de un lado a otro, tu marido dice ‘vale’. Pero si tú llegas y dices ‘bueno, estoy supercansada, hay que hacer esto y lo otro. Haz tú esto, yo lo otro, y vamos a terminar antes’… hay una diferencia muy grande y yo misma pongo los límites.
 

 
- Su último libro, ‘Sobreviviendo en pareja’ (Ediciones B) es el primero que publica en España ¿cómo va?
 
- Sí, es el quinto de mi cosecha, pero el primero en España. Los otros se han publicado en Latinoamérica, en México, Argentina, Chile… este sale al mismo tiempo allá, además que en España y en Miami también. Ha tenido una acogida muy buena, se ha vendido muy bien y se han escrito muchas notas de prensa. Y aquí en España toca moverlo ahora, a ver que pasa en la feria del libro.
 
Nani firmará ejemplares este sábado, 9 de junio, en la caseta 170 de la Feria del libro de Madrid.
 
Para más información sobre la Feria del Libro de Madrid, acceda al reportaje
 
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Fotos: Cipriano Pastrano
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Disponible audio en bruto para emisoras de radio y medios interesados a través de FTP, previa petición a AmecoPress
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Cultura – Cultura y arte – 8 junio, 07 (AmecoPress)
 
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