El nombre de Juana Doña ocupa su lugar en las calles de Madrid

29 de diciembre de 2010.

Por Elena Duque

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Una placa en la casa donde vivió recordará a la ciudadanía las heroicidades de esta dirigente comunista y feminista


Madrid, 29 dic (10). AmecoPress. Juana Doña fue comunista y activista, lo que le llevó a pasar 18 años en varias cárceles de mujeres por España. Tras sobrevivir a los barrotes, quiso contarlo y dar nombre a tantas otras mujeres que pasaron por lo mismo, con igual o peor suerte. Cuando fue libre, escribió para que otras personas conocieran la historia de las mujeres, silenciada por el paso del tiempo y las convenciones. Desde ayer Madrid le rinde un sentido homenaje con la colocación de una placa con su nombre en el barrio de Delicias, en la última calle donde vivió en la capital que la vio nacer.
 
Juana Doña fue una de esas mujeres fuertes y valientes en la época más difícil de la reciente historia española. Nacida en Madrid en 1918, militó en las Juventudes Socialistas Unificadas durante la Guerra Civil. Su marido, Eugenio Mesón, fue fusilado en 1941, y ella pasó diferentes periodos en la cárcel entre el 39 y el 47 por su activismo en la clandestinidad, año en que fue condenada a muerte por sus ideas políticas.
 
Encarcelada por defender aquello en lo que creía y por enfrentarse con el régimen en su lucha por la libertad, fue la última presa política condenada a la pena capital en España, aunque al final se le conmutó por la de 30 años de cárcel, puede que por mediación de Eva Perón en una visita a España.
 
Tras salir de la cárcel, en 1965, trabajó para las emergentes Comisiones Obreras y continuó en la clandestinidad colaborando con el PCE. La larga y dura experiencia en la cárcel le hizo tomar consciencia de su condición de mujer y enfocar su actividad hacia el feminismo. Ser espectadora y protagonista de la situación de las mujeres reclusas le llevó a descubrir que sufrían tantas penurias como los hombres en la misma situación y más, por ser violadas, por ver a sus hijos e hijas morir en sus brazos, sólo por ser mujeres.
 
En esa época escribió ‘Desde la Noche y la Niebla’, un relato sobre las atrocidades de las prisiones con el que dejar constancia de que las mujeres también estaban ahí, también lucharon, y también sufrieron las consecuencias de un régimen autoritario y carente de libertades, a pesar de que los libros de historia y la propia memoria se obceque en recordar exclusivamente los nombres masculinos.
 
Su obra literaria se reduce a otras tres publicaciones, ‘Mujer’, ‘Gente de abajo’ y ‘Querido Eugenio’, esta última una emotiva carta al amor de su vida que el franquismo le arrebató y que finalizó en los últimos meses antes de morir. Juana Doña falleció en 2003, a los 85 años de edad.
 
La placa conmemorativa, colocada por el Ayuntamiento de Madrid a instancias de Izquierda Unida y el Partido Comunista, puede verse en el número 5 de la calle Juan de Vera, del distrito de Arganzuela, allí donde esta heroína vivió las últimas dos décadas de su vida.
 
 
 
Fotos: archivo AmecoPress / Foro por la Memoria de la Comunidad de Madrid
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Pie de foto: Juana Doña
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