Begoña San José: “Necesitamos muchas innovaciones”

10 de noviembre de 2010.

Por Elena Duque

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La secretaria del Forum de Política Feminista destaca el papel de las mujeres jóvenes en las organizaciones mixtas para dar continuidad al feminismo


Madrid, 10 nov (10). AmecoPress. A pesar de lo recorrido, los logros por la igualdad parecen mantenerse siempre en la cuerda floja. Begoña San José, secretaria del Forum de Política Feminista y años de experiencia activista a sus espaldas, reconoce la falta de penetración del movimiento feminista en la sociedad y la necesidad de nuevas estrategias. El futuro, según ella, puede estar en las organizaciones mixtas con objetivos múltiples.
 
¿Cuáles son los fundamentos del Forum de Política Feminista?
 
Nosotras nacimos en el 87, en un momento en el que el Instituto de la Mujer lanzó ya el primer plan de igualdad, con lo que el trabajo que se hacía institucionalmente se consolidaba. Muchas feministas se incorporaron a trabajar en el Instituto. Nosotras veíamos la necesidad de un feminismo político no sólo desde el Gobierno, sino también desde la autonomía no gubernamental.

 
Los temas en los que nos hemos ido centrando son, por una parte, la participación política, no sólo en los cauces institucionales, no sólo en la conquista de la democracia paritaria, sino también en los cauces de la democracia participativa como son los consejos de participación de las mujeres.
 
Por otro lado, nuestra línea de trabajo es la igualdad de los derechos económicos. Hemos trabajado bastante sobre la influencia del recorte del estado de bienestar sobre la transversalidad de las políticas de igualdad.
 
¿Cuáles son las principales líneas de trabajo en la actualidad?
 
En el 2009 empezamos a trabajar ya en el feminismo ante la crisis. Nos parece que en esta crisis económica, como en otras, hay una amenaza especial a las políticas de igualdad y a las consecuciones y objetivos de igualdad. Al haber una reducción de los recursos, quien está en una posición más débil generalmente pierde.
 
En esta crisis se está atacando más que en ninguna de las dos anteriores, la de los 70 y la de los 90, al papel redistribuidor del Estado. Es decir, tanto la Unión Europea, como el G20 como el Fondo Monetario Internacional están imponiendo a los Estados unos recortes mayores de bienestar social en sanidad, en pensiones, en educación, en servicios como la Ley de Dependencia. El papel de las políticas sociales en la reactivación de la economía que en otras crisis no se ha cuestionado en esta se está cuestionando muchísimo, y por eso pensamos que es especialmente peligroso para la igualdad de las mujeres, porque se junta que en vez de reactivar la economía se reduce el déficit por la vía de reducir el gasto social.
 
Trabajamos con el Congreso de Economía Feminista, con Lina Gálvez, con Laura Nuño, con Carmen Sarasuúa, con Cristina Borderías… Con toda la gente que desde el feminismo alerta sobre la gravedad que puede tener esta crisis para la situación de las mujeres, tanto desde el punto de vista del empleo como de las mujeres que no dejan de cuidar a las personas, una carga que siempre recae en nosotras. Nos parece que esto es un retroceso en la ciudadanía, porque un Estado que no se preocupa de la redistribución de oportunidades es un Estado que aleja a las mujeres de la participación en igualdad de condiciones.
 
Un paso adelante y otro atrás
 
¿Cómo valora este momento en España desde la participación política de las mujeres?
 
En cuanto a la presencia de mujeres en los cargos de democracia elegida, en el Parlamento y en los ayuntamientos, el salto ha sido espectacular. De los tres indicadores que tiene el PNUD sobre el empoderamiento de la mujer, evidentemente ése es el que mejor se presenta en España. Hemos pasado de menos de un 10% en el año 77 a más de un 33%. No estamos en la paridad, pero tenemos 37% si sumamos todas las instituciones. Es un balance totalmente positivo.
 
Además, esas 25.000 mujeres que están ahora en esos cargos, globalmente son valedoras de los intereses de las mujeres. Por supuesto que unas están más comprometidas y otras menos, pero la primera respuesta y la mayor receptividad a las exigencias de las asociaciones feministas siempre la encontramos en esas mujeres.
 
La participación política no es solamente eso, no es sólo ser votado o votar, y a partir de aquí el balance no es nada positivo. Las responsabilidades que se atribuyen a unas y otros no son equipotentes. No tiene la misma incidencia política una concejala que ha obtenido el mismo número de votos que un hombre, porque vemos que los alcaldes, entre los que ya baja de forma dramática el porcentaje de mujeres hasta menos del 10%, cuando delegan los poderes generalmente reparten a las mujeres aquellas responsabilidades estereotipadas, es decir, la continuación de los cuidados, como los servicios sociales, educación, mujer… Por otra parte son las concejalías que tienen menos presupuesto y menos presencia en las juntas de gobierno local. Pasa lo mismo en la Administración Autonómica y en la Estatal. Queda mucho por hacer en este terreno.
 
Comparado con Europa…
 
España está en el tercio superior en cuanto a proporción de mujeres en cargos políticos. Cuando se han constituido las instituciones europeas, sin embargo, ya hemos visto que la Comisión Europea no respeta la paridad. Recomiendan a los Estados que apliquen medidas que en su propio seno no practican.
 
¿Qué efecto puede tener la eliminación del Ministerio de Igualdad, después del protagonismo adquirido durante la Presidencia española de la UE?
 
Estamos totalmente en contra de su eliminación, no entendemos qué es lo que gana el presidente Zapatero con esta medida, y sin embargo sí sabemos lo que pierde la política de igualdad dentro y fuera de España, porque efectivamente España se ha proyectado en el extranjero como una potencia en materia de igualdad, que ha dado consejos a muchos otros países, presidiendo la UE cargada de legitimación, y con esto…
 
Económicamente el Ministerio de Igualdad se llevaba un 0,03% del presupuesto. El gabinete del Presidente del Gobierno nos ha comunicado por carta que ese presupuesto no se va a reducir, luego ocurre al revés, que esta reestructuración es un gasto.
 
El otro argumento que dio Zapatero era que había habido una moción en el Congreso de los Diputados. Bueno, la facultad de autoorganizarse es del Ejecutivo, las mociones no vinculan, mira sino las pensiones. Además, por encima de todo está el artículo 9.2 de la Constitución, que manda a todos los poderes públicos trabajar por la igualdad, y la Plataforma de Beijing, que dice que esta responsabilidad debe asumirla la instancia más alta jerárquicamente del Gobierno, que es un ministerio.
 
Varios medios de comunicación mantenían una campaña de desprestigio del Ministerio de Igualdad y especialmente de la ministra. Como Zapatero sucumba a esos argumentos, estamos apañadas. Este Ministerio ha defendido el derecho al aborto, por lo que ha sido criticado cuando es un tema que está sobre la mesa en todo el mundo. Pero además se ha criticado desde el machismo puro, atacando a la ministra desde el sexismo. Lo que transmite esta supresión a la sociedad española es que la igualdad es una cosa de lujo, para épocas de bonanza, y que ahora que hay crisis toca desigualdad.
 
¿Cómo valora la participación de las mujeres en la esfera económica en el momento actual?
 
La razón por la que España tiene una tasa de actividad económica femenina inferior a otros países es porque no tenemos medidas para la conciliación de la vida laboral y familiar, y a la vez que se pretende que la mujer se incorpore al empleo no se pretende que los hombre y el Estado se incorporen al cuidado de la infancia y las personas dependientes. Eso se ve en el informe de la Presidencia sueca de la UE para Beijing +15, que dice que España es el cuarto país en el que las mujeres no pueden incorporarse al trabajo porque están atadas al cuidado de familiares.
 
Aquí está la asignatura pendiente, que hace que no se corresponda el nivel educativo de las mujeres adultas con la ocupación femenina. Ahí tiene que incidir la Ley de Dependencia, además de lo importante de la escolarización universal de 0 a 3 años. Estas medidas, a la vez de permitir que las mujeres se incorporen en igualdad al empleo, son grandes yacimientos de empleo. Si se gestionase adecuadamente se generarían más de un millón de puestos de trabajos que mejorarían notablemente la situación actual en la que se cuentan 5 millones de parados.
 
Falta de repercusión del movimiento feminista
 
La política se apoya en la sociedad. ¿Todavía oye hablar del término “feminista” de forma despectiva?
 
Sí, claro que lo oigo mucho. Pero no sólo yo. El barómetro del CIS de marzo de 2010 es clarísimo. La sociedad española se mostraba en más de un 90% a favor de la igualdad y en cambio sólo el 50% está a favor de las organizaciones feministas. Denota que hay una amplia franja de gente que no identifica el feminismo con la defensa de la igualdad entre mujeres y hombres.
 
Ahí tenemos un problema, y yo no lo achaco todo a esa reacción antifeminista que evidentemente estamos viendo, con figuras como Sánchez Dragó, Sostres o Arturo Pérez Reverte, machistas militantes especialmente de una corriente de periodistas o de gente que tiene mucho eco en medios de comunicación. Yo creo que hay otra gente que no es machista militante y que sin embargo no tiene un buen conocimiento del feminismo y ahí nosotras tenemos mucha responsabilidad, por ejemplo, porque no tenemos mucha presencia pública, no trabajamos lo suficiente en ello.
 
Por una parte no cosechamos el fruto del trabajo de otras feministas anteriores a nosotras, pero por otra parte en los momentos actuales no nos damos a conocer, y no convencemos de que el feminismo es necesario no solamente para que la igualdad siga para adelante sino también para que no retroceda, porque para los gobiernos no es una prioridad.
 
¿Qué mensaje les daría a las mujeres jóvenes sobre su propia condición de mujer?
 
Las mujeres jóvenes y las adolescente, como también aparece en el informe Beijing +15 de la UE, sufren nuevos ataques del patriarcado incluso peores nosotras hemos sufrido. Mejoran en muchas cosas: evidentemente en la educación, pero también, por ejemplo, aunque sigan interiorizando la idea de que el príncipe azul existe, saben que ese príncipe azul no las va a mantener hasta que se mueran.
 
Eso quizá ocurre más por necesidad que por un cambio educativo...
 
Las necesidades no son solamente físicas, sino que son también bastante espirituales. Pero sí se ha hecho un gran esfuerzo en educación.
 
En estos momentos de crisis se ve que a pesar de las circunstancias no ha bajado la tasa de actividad femenina. Al revés, sigue aumentando suavemente. Yo creo que es un indicador clarísimo de que las jóvenes tienen claro que necesitan una autonomía económica.
 
Sin embargo, ahora padecen de la tiranía de la belleza mucho más que antes. Que muchas chicas de 16 años odien su cuerpo o estén machacándose porque piensan que no tienen ningún atractivo sexual es una demostración de que el patriarcado pierde una batalla pero se cuela en otra. Yo a las mujeres jóvenes les diría que entiendan que lo que mueve el feminismo no es una lucha contra los hombres sino una batalla por la igualdad y que ellas tienen el mismo derecho a desarrollar todas las facetas de su vida, de su personalidad, igual que un chico.
 
Hace poco escuché a alguien que decía, y estoy de acuerdo, que en el estudio, en el empleo, en las cosa formales en general aparece la alerta de la igualdad, hay mecanismos de protección, pero bajamos la guardia en la vida privada, y el mensaje machista aparece con fuerza en los contenidos de entretenimiento. Recibimos eso sin filtro.
 
Iniciativas feministas desde la masculinidad
 
Para avanzar en igualdad, para establecerla, es necesaria la incorporación de los hombres. ¿Cuál sería su mensaje para los más jóvenes?
 
Para los jóvenes, y para los no tan jóvenes (ríe). No podemos cambiar a la mitad del mundo sin la otra mitad, además cuándo una de ellas se aleja. Por ejemplo, cada vez hay más hombres dispuestos a tener sexo pagado que sexo pactado. Los hombres no pueden quedarse quietos ni por supuesto retroceder. Pero, ¿cómo?
 
Cualitativamente son importantes estos grupos de nuevas masculinidades, aunque cuantitativamente no sean muy destacables. Están rompiendo el estereotipo de que lo privado y lo afectivo sea algo de la mujer, están trabajando por conseguir un permiso de paternidad igualado al de maternidad y participar en la tarea de los cuidados… Son importantes.
 
Luego tenemos otro campo con aquellos hombres que están en otros movimientos sociales no propios de la igualdad como pueden ser el ecologismo o las luchas sociales, pero que tienen la sensibilidad. Creo que el feminismo tiene que cuidar mucho sus alianzas y trabajar sin aislarse de otros movimientos sociales.
 
También está ahí el campo de los sindicatos, en los que tienen la tendencia a pensar que la igualdad es algo superfluo, a pesar del trabajo de las secretarías de la mujer.
 
A mí me parece que el feminismo tiene una asignatura pendiente que es el trabajo conjunto con los hombres. Yo pondría como prioridad a aquellos hombres que están en organizaciones mixtas, como las juveniles, las sindicales, las ecologistas, de cooperación… Tender puentes. Y trabajar en común, porque las mujeres también somos trabajadoras, también tenemos inquietudes, somos vecinas, etc.
 
Desde el movimiento feminista existe la preocupación por la renovación generacional. ¿Quizá venga por ese camino?
 
Totalmente de acuerdo. La mayoría de las feministas jóvenes que conozco vienen de la cooperación al desarrollo, casi siempre vía América Latina, de donde traen un feminismo muy comprometido, mucho más político que el español.
 
Por otro lado están las agentes de igualdad. Las políticas de igualdad se implantan a duras penas pero han generado este empleo y las mujeres y algunos hombres, aunque muy pocos, que se han formado en ese trabajo también son feministas, tienen una componente militante activista de trabajo voluntario fuera de su trabajo normal.
 
Otros movimientos, aún más incipientes, son las organizaciones de inmigrantes, también mixtas. El feminismo tiene que incorporarse en ellas, al igual que en las de personas con discapacidad, en esos movimientos aún menos desarrollados.
 
En resumen, yo creo que tras 32 años de democracia, no sólo estamos ahí las organizaciones feministas de siempre, que además estamos muy fragmentadas. Necesitamos muchas innovaciones, y muchas vienen de mujeres jóvenes que trabajan en organizaciones mixtas.
 
 
Fotos: archivo AmecoPress
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Pie de foto: 1y 2) Begoña San José
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