Supresión del Ministerio de Igualdad

¿Qué fue del feminismo?

28 de octubre de 2010.

Por Beatriz Gimeno

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La queja generalizada de las mujeres de la izquierda no ha sido recogida, tenida en cuenta y ni siquiera consignada, ni por los medios, ni por el partido


Madrid, 28 oct. 10. AmecoPress.- Desde que Zapatero se cargó de un plumazo lo que pocos meses antes definía como “una prioridad” (sic) de su gobierno, lo que hemos entendido algunas es que aunque era la derecha la que hizo del machismo más burdo contra la ministra y el ministerio un pilar de su acción política, una parte de la izquierda debía pensar lo mismo aunque no se atreviera a decirlo, o aunque no fueran tan zafios en su expresión.

Y esa parte ha quedado perfectamente reflejada en la reacción de los medios a la desaparición del Ministerio de Igualdad. Dicha reacción ha sido, en primer lugar de indiferencia absoluta o si acaso de chascarrillo (El País calificaba a este ministerio como “una ocurrencia” de Zapatero). Aunque varias expertas, escritoras, filósofas o políticas han expresado en varios artículos su malestar por la desaparición del ministerio, ningún analista político ha recogido estas opiniones. Simplemente no existen. Ningún analista ha reseñado esta desaparición como una concesión a la derecha.

La sensación general que los medios transmiten es la de que Zapatero por fin ha decidido ocuparse de las cosas importantes. En segundo lugar todos los análisis políticos aseguraban que el nuevo gobierno es más de izquierdas que el anterior, dando por supuesto que renunciar a que la igualdad sea una prioridad no marca ideológicamente a un gobierno. Se toma una medida que no ha gustado a ninguna mujer de izquierdas y se pretende que se hace un guiño a la izquierda. ¿A qué izquierda? ¿Quiénes son la izquierda? ¿No formamos las mujeres parte de esa izquierda? Es obvio que cuando dicen “izquierda” se refieren a los hombres de izquierdas (y no a todos espero) porque a las mujeres de izquierdas la supresión del Ministerio nos ha parecido un retroceso.

Otro aspecto de la cuestión, relacionado con el anterior, es que ahora se habla de una recuperación electoral del PSOE. Sabiendo que a ninguna mujer votante de izquierdas nos ha gustado la supresión del Ministerio, está claro que ni siquiera se cuenta con que las mujeres podamos castigar al PSOE electoralmente. Y en realidad, tienen razón ya que diversos estudios demuestran que las políticas sobre las mujeres no influyen en el voto de las mujeres. No hemos conseguido constituirnos en una masa crítica con peso electoral. Lo cierto es que la queja generalizada de las mujeres de la izquierda no ha sido recogida, tenida en cuenta y ni siquiera consignada, ni por los medios, ni por el partido.

Cuando se han tomado medidas laborales antisindicales se suele hacer referencia al disgusto que dichas medidas causan entre los sindicalistas del partido o entre las corrientes más a la izquierda; cuando se han tomado medidas a favor de la iglesia se suele recoger la opinión de las corrientes laicistas que existen en el PSOE. Ahora…

¿Dónde están las opiniones críticas de las mujeres del PSOE?

No están. Primero no están porque no importan, pero también es cierto que no se expresan en público. Aunque las mujeres del PSOE se quejen en privado, sus quejas no llegarán a ningún artículo, a ningún órgano del partido. Porque si ya sabemos que el que se mueve en política no sale en la foto, si eres mujer más vale que te quedes paralizada bajo pena de ser suprimida políticamente. Mucho más si el descontento o la crítica tienen que ver con temas de los considerados “de mujeres”, poco importantes. Así que es obvio que las mujeres hemos entrado físicamente en los partidos, pero los partidos ni son feministas, ni las mujeres están en los partidos en términos de igualdad. No importan lo ministra que sean.

Mi experiencia política me ha hecho conocer a mujeres de todos los partidos y sé que en cuestiones de feminismo las mujeres políticas están mucho más cerca entre sí de lo que sus respectivos partidos parecen estar. Conozco a muchas mujeres altos cargos del PP que me han expresado privadamente su opinión favorable al matrimonio entre personas del mismo sexo, al aborto, a la paridad por ley y a otras muchas leyes supuestamente de izquierdas, pero ellas tampoco han conseguido ni la libertad ni el derecho de expresar estas opiniones ni han conseguido tampoco que su partido cambie un milímetro su posición en políticas feministas.

Estoy segura de que a muchas políticas del PP las críticas a Aído por parte de su partido les parecían machistas e injustas. Pero todas se sumaron con (falsa) alegría a la tarea. No hay que moverse. Los organismos de igualdad, muy baratos pero muy eficaces, se están suprimiendo en todas las administraciones, del PSOE y del PP, y en cada caso protestan las mujeres del partido contrario, que callan cuando esta supresión la lleva a cabo su propio partido.

Las dos ex ministras degradadas a secretarias de Estado no personifican un caso de lealtad al partido

Mientras las mujeres no consigamos situar las políticas feministas como igual de importantes que cualquier otra política, incluso más importantes para nosotras que somos la mitad de la ciudadanía, ningún partido se las tomará en serio, ni nos tomará en serio como votantes.

Y para terminar diré que en contra de la opinión expresada mayoritariamente, las dos ex ministras degradadas ahora a secretarias de Estado no personifican un caso de lealtad al partido, como se dice. Ningún hombre hubiera aceptado un trato semejante, y de hecho, no ha ocurrido nunca en democracia. Por el contrario han sido tratadas como mujeres a las que se les supone dóciles y menos interesadas en la cuestión de la dignidad del cargo, la autoridad o el prestigio político. Se supone que esas no son cosas que nos importen a las mujeres. Al degradarlas a ellas políticamente, muchas hemos sentido que ese trato se nos ha dado a todas las mujeres. Leía el otro día a una filósofa decir que “el feminismo ha muerto”. Con la ayuda de las feministas de los partidos puede que sea así.

* Beatriz Gimeno es escritora y ex presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB)

Foto: Archivo AmecoPress. Beatriz Gimeno.

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