Fundadora de la Plataforma Europea de Mujeres de Irlanda del Norte durante los años 70, y posteriormente del Partido de las Mujeres en 1995, la profesora Bronagh Hinds forma parte de la Junta de gobierno de la Escuela de Derecho de la Queen’s University. El programa que actualmente lidera: “DemocraShe” propone la práctica de una democracia inclusiva y desde el punto de vista de género.

“La Plataforma fue creada con el fin de integrar a las mujeres en las negociaciones de los procesos de paz y promover el acceso de mujeres a los cargos de decisión política”, explica Hinds. En su momento cumplió su función de conseguir que avanzaran las negociaciones para la paz entre los representantes de diferentes partidos.
La profesora Hinds ha estado en Barcelona, en la sala de actos de la Residencia de Investigadores, como invitada especial de la inauguración del Ágora Política de “Ciutadans pel Canvi” (la asociación civil, que en su día lideró Maragall) para hablar de las experiencias del movimiento de mujeres en Irlanda del Norte.
Su labor en la mediación entre partidos
En su intervención, se refirió a la larga tradición de participación de mujeres en temas específicos de ámbito local y social. “En nuestro país las mujeres siempre hemos opinado, y hemos acumulado gran experiencia de trabajar para la comunidad”. Sin embargo, durante los años 90, en los inicios de las negociaciones para la paz, se sintieron sin voz, frente a la amplia representación masculina de los partidos, y por esta razón en el 96, fundaron el partido de las Mujeres, un partido feminista en el que trabajaron “seriamente” por la paz. “Estábamos hartas -explica Hinds- de que las negociaciones de paz acabarán en ruptura, y se volviera otra vez al principio. Estaban estancadas. Una de nuestras actuaciones fue conseguir hablar directamente con los representantes del Sinn Fein, que poco a poco, entendieron que las mujeres teníamos mucho que decir para conseguir la paz, y que no se conseguiría si ellos no cedían en su postura”.
Según Hinds, “no fue un proceso fácil ni rápido, pero se situó en la dirección correcta”. Ellas apostaron por hablar de tú a tú con los “terroristas” que aceptaron su mediación, quizá, porque las veían como sus madres o como sus hermanas, que ya no querían perder más familiares en una lucha inútil. Por su parte, el partido que fundaron adquirió pronto gran prestigio: “Nos organizamos de forma asamblearia, y si tuvimos que crear un partido propio fue porque los partidos tradicionales no contaban con nosotras. Conseguimos que en la Agenda Política entrara la perspectiva de género. Durante 10 años hemos funcionado con unos principios básicos consensuados: de inclusión, defensa de los derechos humanos y promoción de la igualdad de género”.
A sus propuestas pacifistas se incorporaron sectores políticos significativos que entendieron su trabajo y aceptaron que sin su intervención no era posible el proceso de paz. Y aceptaron ideas propuestas por ellas, en temas claves como eran la entrega de armas y la liberación de los presos políticos o sobre les relaciones entre las dos comunidades.
El Partido de la Mujeres se disolvió hace poco, y ahora trabajan desde la Plataforma, a nivel local y europeo, para extender la democracia de género. Su programa “DemocraShe” (juega con las palabras democracia y ellas) se está empezando a popularizar en otros países europeos. Bronagh Hinds expreso su deseo de que, en los próximos comicios electorales, la asamblea irlandesa y las instituciones locales estén compuestas, de forma progresiva, por un número igualitario de mujeres y hombres. Para consegurilo, Hinds dice que es “necesario para toda la sociedad construir un futuro, para Irlanda del Norte, sin ningún tipo de discriminación”.
Las habilidades de las mujeres como mediadoras
Bronagh Hinds obtuvo el reconocimiento como Mujer de Europa, en 1999, por el Reino Unido, y el Premio del Centro Internacional de las Mujeres por la Democracia Global, en el 2002. Recientemente ha publicado un estudio sobre las mujeres en los gobiernos locales y los poderes públicos en la Publicación Gubernamental de la Administración Pública del Norte de Irlanda (con Ann Marie Gray, de la Universidad del Ulster).
Tras la conferencia, Bronagh Hills, tuvo la amabilidad de contestar para Ameco Press algunas preguntas que no se habían expresado en el debate.
-¿Qué iniciativas es necesario emprender para que las mujeres se impliquen más en la política?
Esta es una asignatura pendiente de las asociaciones de mujeres de cada país, medidas que se han de exigir a nivel europeo. Hay que luchar conjuntamente porque la UE de más dinero a los proyectos de mujeres. Gracias a las ayudas europeas, las mujeres están entrando en al toma de decisiones, pero aún nos queda muchísimo camino por recorrer… También hay que reformar las leyes electorales de muchos países europeos para que prevean la equidad de cargos de representación. La participación de las mujeres en la política es una garantía de avance igualitario de las políticas sociales.
-¿Para garantizar los derechos de las mujeres y para avanzar en la solución de los conflictos políticos ¿es imprescindible la creación de partidos de mujeres?
Yo solo puedo hablar por Irlanda. Las organizaciones de mujeres han de estudiar cuales son sus posibilidades de intervención política. Es cierto, que en muchos lugares, en el tema de la paz, han demostrado su eficacia en las negociaciones, pero no se cómo trasladar nuestra experiencia a países en conflicto que sufren el problema del terrorismo como, por ejemplo, el País Vasco. Creo que allí también hay un partido de las mujeres, pero es un tema que excede de lo local, y sinceramente veo, que en España políticamente, en el tema del terrorismo, aún no ha entrado en una verdadera negociación… Para eso hay que tener claro que lo más importante es la paz, olvidar intereses particulares y mirar hacia el futuro.
-¿Qué capacidad de incidencia en la agenda política tienen los movimientos sociales de mujeres?
Si miramos Irlanda del Norte, hay que reconocer que somos un país dividido, entre católicos y protestantes, pero hubo un momento en que las dos comunidades querían la paz, y para eso hay que partir de una mínima reconciliación. En primer lugar reconocer que todos somos víctimas, y no solo las personas que hemos perdido y sus familiares directos. Después, estudiar y aplicar una amplia política de amnistía, y conseguir un verdadero abandono de las armas. Los movimientos sociales, sobre todo los de las mujeres, son los que están más cerca de los implicados en este proceso, y pueden colaborar desde su propia área de trabajo. Este tema es lo suficientemente importante para dejarlo solo a los políticos.
-¿Qué estrategias y habilidades de negociación pueden aportar las mujeres en los procesos de resolución de conflictos?
Las mujeres siempre somos partidarias del diálogo, y si nos dejan participar en los procesos de paz, podemos recoger lo mejor de cada parte, sin que ninguna de las partes se sienta perdedora. Por nuestra lucha cotidiana sabemos insuflar ilusión en el futuro: Nuestro lenguaje es más cercano y suave. Procuramos no “insultar” ni descalificar a los adversarios. Dominamos el lenguaje corporal, la comunicación no verbal, que insinúa la aceptación del otro. Quizás no somos conscientes de nuestras habilidades “diplomaticas” porque solo las hemos desarrollado a nivel familiar o comunitario. ---------------------------

Entrevista - Internacional – movimiento feminista; 02 octubre (07) AmecoPress