La serie española “El Internado” causa revuelo en Cuba

25 de marzo de 2010.

Por Dixie Edith

Medios de Comunicación | Internacional | Violencia de género | Televisión y radio | La Habana, Cuba.



Violencias para ver y oír


La Habana, 25 mar. 10. AmecoPress/SEMlac.- El cambio de horario de la serie televisiva española El Internado, ocurrido hace pocas semanas en Cuba, a partir de críticas aparecidas en los medios de comunicación, volvió a poner en evidencia el consumo cotidiano de formas diversas de violencia desde no pocas propuestas audiovisuales.

Bajo el título "¿A esta hora y con ese... Internado?" el diario Juventud Rebelde criticó la transmisión de la popular serie a las 7 y 30 de la noche, horario dedicado a las aventuras infantiles: "el menú trae sangre a borbotones, cadáveres en descomposición, experimentos con niños, vocabulario ’del bueno’, ¡y mucho más!", argumentó el periodista Luis Luque.

En consecuencia, la teleserie fue trasladada para casi el final de la programación, los martes y los jueves, pasadas las 11 de la noche. Por las calles capitalinas aún está caliente la polémica entre quienes respaldan la medida y quienes la critican, sobre todo porque consideran que el nuevo horario es exageradamente tarde.

Sin embargo, la maestra jubilada María Dolores Fonseca pone su mirada en otra arista del asunto. "Con Internado saltaron las alarmas porque era una propuesta llamativa en un horario evidentemente equivocado. ¿Pero realmente estamos haciendo un análisis de toda la violencia que mostramos por televisión a la infancia y a la adolescencia? ¿O realmente nos creemos que con quitar la serie española terminó el problema?", reflexionó.

El doctor Julio César González Pagés, profesor de la Universidad de La Habana y coordinador de la Red Iberoamericana de Masculinidades, coincide con Fonseca.

"Cada vez son menos los productos culturales que reflexionan sobre la violencia y cada día más los que la exhiben sin ninguna contextualización, como si esta realidad no pudiera ser cambiada", opina.

Para él, las creadoras y creadores contemporáneos no siempre son conscientes de su responsabilidad frente a una posible legitimación de estos contenidos desde el arte, a lo que contribuye el desconocimiento y la falta de información con que muchas veces se enfrenta el proceso creativo.

Entre hombres poderosos y mujeres fatales

Entre los artistas del patio el asunto adquiere matices peligrosos sobre todo en el terreno de los videos clips musicales.

"La música que se escucha en las fiestas de los muchachos del barrio es violenta desde las palabras. Y ellos la bailan y la reproducen de manera violenta, igual a como la ven en los videos. Lo peor es que los muchachos no se dan cuenta", relata Fonseca.

La preocupación de esta pedagoga ya ha sido señalada en no pocas ocasiones por la crítica especializada, en particular a propósito de géneros musicales como el rap y el reguetón, altamente consumidos por la juventud.

"El auge de la timba y el reguetón, trajo consigo letras semántica y simbólicamente agresivas, para los que lo escuchan, tanto para hombres como para mujeres", sostuvo en 2007 Teresa Montoya Hernández, quien estudió el discurso de cantantes cubanos de timba y reguetón para su trabajo de diploma en la Facultad de Humanidades del Instituto Superior Minero Metalúrgico de Moa, en la oriental provincia de Holguín.

"Como consecuencia de que el lenguaje del rap se inscribe dentro de los registros popular y/o vulgar, su gestualidad también lo hace. Sus gestos están cargados de virilidad, fuerza y autoridad, y puede que en algún momento resulten agresivos o demasiado violentos" analiza más recientemente la especialista Yanelys Abreu, en la publicación La Jiribilla.

Por si fuera poco, en la mayoría de los videos clips de estos y otros géneros musicales, es clara y reiterada la presencia de violencia de género.

"Aunque los debates y críticas especializadas sobre clips cubanos aún formulen con cierta ingenuidad preguntas como: ’¿serán nuestros videos clips machistas?’, puede afirmarse que la gran mayoría de las realizaciones de videos musicales reproducen estereotipos, valores y actitudes que expresan poder y control de lo masculino sobre lo femenino", asegura la periodista Lirians Gordillo, especialista del equipo de comunicadores del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX).

"En el caso de las mujeres, el control sobre el cuerpo se expresa en la fragmentación de su figura y la imposición de cánones de belleza occidentales. Aparece de forma sistemática un modelo de belleza mayoritariamente blanco, grácil, delgado, estilizado, inmaculado…", describe Gordillo, quien investigó el tema para su tesis de grado. Y ser bella, apunta, también significa ser objeto de deseo y este, "en la cultura patriarcal, implica posesión y dominio".

Los hombres, en tanto, adquieren en el clip cubano otra representación que tiene mucho que ver con mostrar la violencia como comportamiento intrínseco de la masculinidad: somos poderosos, exitosos, deseados, gritan desde la pantalla.

"El hombre es el guerrero, el conquistador del triunfo y de las mujeres más bellas. En la competencia constante por la validación social como hombres de éxito, aparecen figuras masculinas que suman a su ’esencia’ valores agregados que superan al cuerpo como producto, dígase la tecnología, el nivel adquisitivo, y tradúzcase en celulares, carros lujosos y mujeres que les persiguen", agrega Gordillo.

Para la doctora Norma Vasallo, a cargo de la Cátedra de la Mujer de la Universidad de La Habana, resulta urgente prestar atención al asunto, "porque, a través de las diferentes manifestaciones artísticas, transmitimos y reforzamos valores, principios éticos y morales, y por tanto son una vía rápida para comenzar a ofrecer mensajes no violentos".

En línea con ese criterio, a menudo se insiste hoy en la capacidad de la llamada industria cultural para crear nuevos paradigmas de comportamiento que alejen a hombres y mujeres de las inequidades de género.

Para Vasallo, además, los medios audiovisuales cubanos y, en especial la televisión, demandan modos de hacer que reflejen esta problemática, pero no de forma directa en tono de imposición, sino que invite a la reflexión, inteligente y artística como lo exige la creación.

Después de haber estudiado durante varios años el tema, Gordillo coincide."Una mirada más diversa de las propuestas audiovisuales, menos estereotipada y sexista, estará más apegada a la pluralidad de manifestaciones genéricas y cambios que se suceden en la sociedad cubana actual; transformaciones que se dan no solo a nivel visual del cuerpo sexuado, sino también en el posicionamiento social alcanzado por las mujeres, roles y expresiones que trascienden las orientaciones sexuales y las leyes del patriarcado", finalizó.

Foto: Archivo AmecoPress

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Internacional – Medios de Comunicación – Televisión – Violencia de género. 25 mar. 10. AmecoPress/SEMlac.