Bolivia: Mujeres con cargos políticos afectadas por la violencia

12 de marzo de 2010.

Por Liliana Aguirre F.

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“Hasta la amenazaron con un arma de fuego para que firmase su renuncia al cargo político que ostentaba”


La Paz, 12 mar. 10 AmecoPress/ SEMlac.- La encerraron en una habitación, la golpearon y hasta la amenazaron con un arma de fuego para que firmase su renuncia al cargo político que ostentaba, por el simple hecho de ser mujer.

Este es uno de los cientos de casos recogidos por la Asociación de Concejales de Bolivia (Acobol) y forma parte de la campaña y lucha por consolidar la Ley contra el Acoso y la Violencia Política en Razón de Género.

Otro no menos impactante es el de la alcaldesa Juana Quispe, quien fue elegida en 2004 con 59 por ciento de los votos en el municipio de Chimoré -a 120 kilómetros de La Paz— y pertenece al partido oficialista del Movimiento al Socialismo (MAS).

A ella la presionaron psicológicamente amenazándola de muerte y quemaron su casa. ¿Quiénes? Sus mismos compañeros de partido.

En su lugar, fue posesionado un hombre (Valerio Felipe). Chimoré es una región productora de la hoja de coca y donde se edificó el liderazgo del presidente boliviano, Evo Morales.

De 2000 a 2005, se presentaron 117 denuncias de violencia, acoso y amedrentamiento político en contra de alcaldesas y concejalas de distintos municipios de Bolivia, según reportes de Acobol. Desde 2006, no se tiene registro de denuncias, según confirmó a SEMlac María Eugenia Vargas, gerente de la institución.

No obstante, el acoso y amedrentamiento siguen en ascenso: El pasado lunes 1 de marzo, Elizabeth Salguero, ex diputada oficialista, impulsora de la aprobación de la Ley contra el Acoso y Violencia Política y actual candidata a la Alcaldía de La Paz, denunció haber recibido amenazas para desanimarla de su postulación.

Tras precisar que Acobol se encuentra actualizando los casos y encuestas, Vargas precisó que los principales actos contra las mujeres que ejercen cargos públicos son: "presión para que renuncien al cargo de concejalas, a la política y sus organizaciones políticas (30%); actos de violencia desagregados en verbales y psicológicos (12 %); violencia física (5%); violencia sexual (3%)".

¿Y la ley que proteja a las mujeres?

Ante los continuos atropellos y violencia de género, instituciones de la sociedad civil se articularon a favor de un Proyecto de Ley contra el Acoso y la Violencia Política en Razón de Género. Se trata de una iniciativa presentada entre 2005 y 2006 y replanteada por la hoy amenazada, Elizabeth Salguero.

El objetivo de ese texto es prevenir, proteger, sancionar y erradicar el acoso y la violencia política contra las mujeres candidatas, electas y en ejercicio de sus funciones.

Para lograr la total aprobación de la ley, se ha conformado una plataforma de trabajo integrada por Amupei, Acobol, el Defensor del Pueblo, la Plataforma de Mujeres, el Foro Político de Mujeres y la Coordinadora de la Mujer, refirió la encargada de Comunicación de Amupei, Patricia Paredes.

"La ley ya fue aprobada en grande, pero todavía no se ha aprobado en detalle (en el Congreso)", explica. Agrega que la recién creada Asamblea Legislativa Plurinacional será la encargada de aprobar muchas de las propuestas trabajadas y presentadas por el colectivo de mujeres.

El Pleno Cameral trató el proyecto de ley y aprobó la Ley contra el Acoso y la Violencia Política en Razón de Género, pero se detuvo en el análisis en detalle. Hasta la fecha, la norma cuenta con informes positivos de las comisiones de Derechos Humanos y Política Social.

"Fue programada dos veces para la sesión plenaria de la Cámara de Diputados en 2009; sin embargo, fue postergada en ambas ocasiones, por lo que se espera sea retomada en la actual gestión", agrega Paredes.

Un dato sobresaliente es que pertenecen a la Asamblea Legislativa Plurinacional varias mujeres que fueron formadas por instituciones con perspectiva de género, lo que genera optimismo para que la mencionada legislación pronto se consolide.

Por otra parte, Paredes comparte las experiencias de trabajo de muchas organizaciones aliadas y cuenta que "en el área rural es donde se observan más casos de violencia y acoso político (…) y a muchas mujeres (alcaldesas o concejalas) les hacen firman su renuncia antes de asumir sus puestos", indica.

"Las mujeres, en muchos casos, son utilizadas para cumplir las cuotas fijadas por las normas electorales, pero no llegan a asumir puestos de decisión, pues son reemplazadas inmediatamente por hombres", aclara.

Sin embargo, en la Nueva Constitución Política del Estado y en la Ley de Régimen Electoral Transitorio se establecen los criterios de paridad y alternancia para que las mujeres sean incorporadas en una proporción de 50 por ciento en las listas de candidaturas.

"Lo que se necesita es que esa participación sea efectiva, con igualdad de oportunidades tanto para mujeres como para hombres, y se tenga un instrumento que permita sancionar los actos de violencia política ejercidos contra las mujeres", afirma.

En la Asamblea Legislativa Plurinacional se tiene un histórico 30 por ciento de presencia de mujeres en cargos titulares. El reto es que los concejos municipales y asambleas departamentales cuenten con la presencia de las mujeres en 50 por ciento.

"Es común escuchar que no existen mujeres capacitadas para asumir puestos de decisión, pero esa afirmación está muy lejos de la verdad. Hoy día, lideresas de distintos puntos del país llevan adelante acciones en puestos de decisión de sus organizaciones y están plenamente capacitadas para asumir estos cargos; sin embargo, son relegadas por una visión patriarcal sesgada", aclara Paredes.

"Amupei capacita a mujeres rurales con una escuela de liderazgo para que su representación política sea eficiente", precisa.

No obstante, el acoso y la violencia, inclusive, se presentan dentro de la familia de la autoridad. "Las mujeres que participan en política son pocas porque hay muchas presiones. La familia del esposo es la que más presiona porque cuestionan a la mujer sobre quién cocinará, cuidará de la casa y también de los hijos", añade nuestra entrevistada.

Si bien hay organizaciones, como las ya citadas, que trabajan para frenar la violencia política hacia las mujeres y las asesoran jurídica y psicológicamente, muchas víctimas de estos atropellos prefieren callar por temor a represalias aún más feroces.

La lucha continúa en la arena política

En ese contexto, el primer mandatario boliviano, Evo Morales, modificó su equipo ministerial este 2010, brindando un balance equitativo (10 a 10) entre hombres y mujeres. Pero no es un secreto que muchos no están contentos con la medida y aseguran no sentirse bien representados, lo que claramente demuestra el rechazo hacia lo femenino en lo político y cómo si bien ya hay más espacios para las mujeres, el camino aún es pedregoso y hasta peligroso.

Elizabeth Salguero es el mejor ejemplo. Según declaró ante los medios, viene siendo víctima de un intento de amedrentamiento político, ya que le envían mensajes a su teléfono móvil, correo electrónico y a su Facebook. También ha habido amenazas para miembros de su familia.

Preguntada sobre si consideraba esas amenazas y amedrentamientos una muestra clara de acoso y violencia política en razón de género, la aspirante a la alcaldía respondió: "han tratado de afectar mi imagen como persona, por ser mujer, con ataques de que soy incapaz e ignorante".

Salguero también comentó que se vierten sobre ella difamaciones de "mentirosa". "Quieren hacerme sentir culpable y hacerme ver como una madre irresponsable ante la opinión pública", aseveró.

Consideró que lo que le ha sucedido es una muestra clara de acoso y violencia política por su condición de género y por haber ingresado a la escena pública. "Quieren reafirmar el estereotipo de que las mujeres somos incapaces, no sabemos (…) se meten con lo más sensible que tenemos, nuestra familia y nuestros hijos".

Salguero hizo notar que este tipo de acciones de violencia psicológica -a las que calificó de viles- son usualmente empleadas con las mujeres y no con los hombres.

"Claramente es acoso y violencia política para amedrentarme, para que yo piense en renunciar y quitarme energía en esta campaña que es bastante fuerte y me implica trabajar de 12 a 18 horas diarias", añadió.

Foto: SEMlac

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Internacional – Política – Política y género – Violencia de género – Liderazgo. 12 mar. 10. AmecoPress/SEMlac