La Caravana Abriendo Fronteras muestra su solidaridad con las temporeras marroquíes que trabajan en los campos de Huelva

23 de julio de 2019.

Por Gloria López

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Madrid, 23 julio. 19. AmecoPress.- Como ya anunciamos el pasado jueves, la Caravana Abriendo Fronteras recorrió Huelva en solidaridad con las temporeras marroquíes. Concretamente, las 300 personas que componen la iniciativa fueron a las puertas de la sede de la Federación Onubense de Empresarios (FOE), en una protesta que recordó que ésta es responsable de un plan que resulta claramente insuficiente para proteger a las temporeras. Allí, denunciaron la discriminación y el maltrato que reciben las personas migrantes, en especial las mujeres, que vienen a trabajar en los campos de Huelva.

El colectivo Mujeres 24h escenificó en una performance a pie de calle el trato degradante y las condiciones de explotación laboral a las que algunas empresas onubenses someten a trabajadoras extranjeras. Privarlas de su pasaporte y salario hasta poco antes de finalizar la temporada de recolecta, es una medida enfocada a controlar su libertad de movimiento hasta que queden liberadas de su carga contractual. Alargar la jornada sin abonar las horas extraordinarias, y otras muchas vulneraciones del derecho laboral, violan las premisas de un convenio colectivo de por sí poco garantista de la dignidad del trabajo agrícola.

Las denuncias de diez trabajadoras de origen marroquí ante la Guardia Civil contra un manijero y la empresa Doñana 1998, por delitos sexuales y por vulnerar derechos laborales, sacaron a la luz pública el pasado mayo el secreto a voces que rodea los campos de Huelva. Tras diversos bloqueos en el proceso de denuncia y el abandono de algunas de estas mujeres, que no encontraron demasiado apoyo, la organización internacional Women’s Link Worldwide asumió la representación legal de las cuatro temporeras marroquíes que decidieron continuar destapando una situación injusta. Women’s Link reclama la responsabilidad del Estado español y de las empresas para asegurar que los derechos de las trabajadoras se respeten, por encima de intereses económicos o empresariales.

La provincia de Huelva es un referente en el sector agrario. Un “milagro” sostenido por miles de temporeras y temporeros de origen extranjero (algunos menores no acompañados) que sobreviven las campañas en “condiciones indignas, en asentamientos sin luz, sin agua, insalubres y sufriendo abusos laborables”. “En el caso de las mujeres trabajadoras las cosas son todavía peores”, explican desde la Caravana. “La situación de las mujeres jornaleras, sobre todo de origen marroquí, es un claro ejemplo de cómo opera el sistema capitalista heteropatriarcal y racista”.

La feminización de los “contratos en origen” ha sido implícito en estas contrataciones en la provincia onubense, justificado por los empresarios con argumentos machistas que aluden la “delicadeza y la agilidad” de las mujeres. “La realidad es que el proceso de selección y los requisitos exigidos a las trabajadoras vulneran los derechos personales, sociales, económicos y laborales”.

La Caravana ha emitido un comunicado en el que denuncia las vulneraciones a las que se enfrentan cada día estas mujeres: jornadas interminables, un permiso de residencia condicionado a la vigencia del contrato laboral, la no garantía de un mínimo de peonadas, la situación de aislamiento ya que se alojan en fincas en condiciones lamentables muy alejadas de los centros urbanos, el desconocimiento de sus derechos laborables y sanitarios. Además, las temporeras de la fresa son las peores pagadas de todo el campo andaluz, 38 euros por una dura jornada.

Aunque no fue hasta 2018 cuando un grupo de trabajadoras de la fresa denunció abusos, la situación venía advirtiéndose por el SAT desde 2006, lo cual evidencia la falta de mecanismos de control para garantizar la dignidad de las trabajadoras y la falta de voluntad de las administraciones y los empresarios para que estas condiciones mejoren. “Nos encontramos con un triple delito: racismo, machismo y abusos laborales y sexuales”, sentencia María Viadero, de la Caravana Abriendo Fronteras.

“Es positivo que exista un modelo que facilite que las mujeres marroquíes puedan venir a trabajar a España dentro de un marco legal, pero no puede ser a costa de vulnerar sus derechos y jugar con sus expectativas vitales”, explica Aintzane Márquez, abogada de Women’s Link Worldwide.

“Lo pasamos muy mal. Pedimos préstamos en Marruecos y vendimos nuestras cosas para hacernos el pasaporte, para pagar el visado y venir a trabajar aquí a España. Al llegar, nos encontramos que había poco trabajo. Ni siquiera hemos repuesto todo el dinero que hemos perdido en Marruecos”, explica una de las temporeras.

Además de la explotación laboral, sufrieron el acoso sexual de un encargado español, que les hacía continuamente proposiciones de carácter sexual. “Es necesario que se analice con una perspectiva de género el impacto que este modelo de negocio tiene en las vidas de las temporeras. Sin estabilidad laboral y viviendo aisladas en las fincas, además de la explotación laboral, pueden sufrir otros tipos de violencia, como violencia sexual, y es muy difícil que puedan denunciar por miedo a represalias y a perder el trabajo”, explica Márquez.

“Si alguna mujer sufre acoso o violencia, es necesario que lo denuncie. No quiero que ninguna mujer sufra lo mismo que nosotras”, concluye una de las temporeras.

La globalización de la injusticia

Las personas que integran la Caravana explican además que “la situación en los campos de Huelva no es un caso aislado”. El sector agrícola italiano y español son lugares donde este sistema de “trabajo esclavo” campa a sus anchas en Europa. Como ejemplos, el caso de las 59 personas inmigrantes en los campos de ajo de Cuenca, la reciente lucha sindical en Huerta de Peralta en Navarra, las temporeras del tomate en Sicilia y en la Apulia en Italia…

Antes de partir a Huelva, durante el mediodía en Sevilla, la Caravana se encontró con la plataforma de Solidaridad con Palestina y con el movimiento Por un Mundo sin Muros. En esta cuarta edición de Caravana, ésta se presta de nuevo a una relación de apoyo mutuo y objetivos compartidos con la Flotilla de la Libertad, cumpliéndose un año desde que ambas coincidieran en Palermo.

A la altura del Puente de Triana, 100 personas repartidas en una decena de embarcaciones representaron una de tantas escenas de violencia militar que el ejército israelí ha ejercido en aguas internacionales. El ataque y represión hacia las comitivas de civiles que tratan de romper el bloqueo de Gaza portando material sanitario de primera necesidad, es una muestra más del despliegue de violencia en Israel contra el pueblo palestino.

Vuelta a territorios

La Caravana Abriendo Fronteras cierra en Huelva la #CaravanaSur2019. “Somos más de 100 colectivos de todo el territorio español y europeo y casi 300 activistas las que hemos viajado durante este verano a nuestra frontera sur, para rebelarnos contra la situación de explotación y racismo que viven tantas y tantas personas. Nos rebelamos contra las políticas de muerte que nos separan y sitúan a nuestros vecinos y vecinas migrantes en espacios de no-derechos deshumanizándolas y condicionándolas a intereses económicos y de producción”.

Y concluyen: “Juntas, todas, creamos nuevas formas de resistencia, tejiendo redes solidarias cada día más amplias y sólidas. Seguiremos creando alternativas a las actuales políticas, seguiremos denunciando y visibilizando. Porque fuimos, somos y seremos migrantes, abrimos fronteras”.

Foto: archivo AmecoPress, cedidas por Caravana Abriendo Fronteras

UE – Derechos humanos – Mujeres inmigrantes – Situación social de las mujeres –Mujeres del mundo – Pobreza y género. 23 julio. 19. AmecoPress