Según el estudio "El trabajo de cuidado y los trabajadores de cuidado para un futuro de trabajo decente" de la OIT

México: 210 años para cerrar la brecha de género en la prestación de cuidados

18 de julio de 2019.

Por Elda Montiel

México | Internacional | Economía | Empleo y género | Brecha salarial | Dependencia | Estudios de genero



Advierte que, si no se aplican políticas de cuidado adecuadas, es probable que se siga limitando la participación de las mujeres en la fuerza de trabajo, imponiéndoles una carga adicional y acentuando aún más la desigualdad de género


México, 18 jul. 19. AmecoPress/SEMlac.- De ahora al año 2030 el número de beneficiarios de cuidados ascenderá a 2.300 millones de personas, 100 millones más de personas mayores de 60 años y 100 millones más de niños y niñas de seis y 14 años, de lo estimado en 2015 (2100).

Por ello, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en el estudio "El trabajo de cuidado y los trabajadores de cuidado para un futuro de trabajo decente", advierte que, si no se aplican políticas de cuidado adecuadas, es probable que se siga limitando la participación de las mujeres en la fuerza de trabajo, imponiéndoles una carga adicional y acentuando aún más la desigualdad de género en el trabajo.

La mayoría de las personas trabajadoras del cuidado remunerado son mujeres, con frecuencia migrantes, y cuando trabajan en la economía informal lo hacen en condiciones precarias y a cambio de un salario muy bajo.

Por ello considera que las políticas transformadoras y el trabajo de cuidados decente son fundamentales para asegurar un futuro del trabajo que se apoye en la justicia social y promueva la igualdad de género para todos.

La OIT considera que los gobiernos, los empleadores, los sindicatos y los ciudadanos deben adoptar medidas urgentes en lo que respecta a la organización del trabajo de cuidados.

Su aplicación exigirá duplicar la inversión en la economía del cuidado, lo que podría conducir a un total de 475 millones de empleos de aquí a 2030, es decir 269 millones de nuevos empleos.

Invisible el trabajo de cuidados no remunerado

Actualmente, el trabajo de cuidados no remunerado es invisible y no cuenta para la toma de decisiones. El 76,2 por ciento de todo el trabajo de cuidados no remunerados, en el mundo, es realizado por las mujeres.

La prestación de cuidados remunerado representa el 11,5 por ciento del empleo mundial total y el 19,3 por ciento del empleo femenino mundial y el 6,6 por ciento del empleo masculino mundial. Es decir que de 381 millones de personas dedicadas a la prestación de cuidados, 249 millones son mujeres y 132 millones son hombres.

Del total de 247 millones de personas en edad de trabajar que están fuera de la fuerza de trabajo debido a responsabilidades familiares, 606 millones son mujeres.

Este informe de la OIT y Gallup de 2017 concluyó que, a escala mundial, la mayoría de las mujeres preferirían trabajar a cambio de una remuneración, incluidas las que no están en la fuerza de trabajo (el 58 %). Esto significa que una gran parte de esta fuerza de trabajo potencial podría activarse a través del acceso universal a políticas, servicios e infraestructura de cuidado.

2.000 millones trabajan ocho horas diarias sin remuneración

Las estimaciones basadas en datos de encuestas sobre uso del tiempo llevadas a cabo en 64 países (que representan el 66,9 por ciento de la población mundial en edad de trabajar) muestran que cada día se dedican 16 400 millones de horas al trabajo de cuidados no remunerado. Esto corresponde a 2.000 millones de personas trabajando ocho horas al día sin recibir una remuneración a cambio.

Si estos servicios se valoraran sobre la base de un salario mínimo horario, representarían el nueve por ciento del PIB mundial, lo que corresponde a 11 billones de dólares de los Estados Unidos (correspondientes a la paridad del poder adquisitivo en 2011).

La mayor parte del trabajo de cuidados no remunerado consiste en tareas domésticas (el 81,8 %), seguido del cuidado personal directo (el 13,0 %) y del trabajo voluntario (el 5,2 %).

En todo el mundo, la prestación de cuidados no remunerada es más intensiva para las niñas y las mujeres que viven en países de ingresos medios, las mujeres casadas y adultas, con un nivel educativo más bajo, residentes en zonas rurales y con niños que no han alcanzado la edad de escolarización.

El trabajo de cuidados no remunerado en exceso y extenuante puede conducir a estrategias de cuidado subóptimas, lo que tiene consecuencias negativas para las y los beneficiarios de los cuidados, como los bebés, los niños y las niñas, las personas con discapacidades y las personas mayores, así como para las propias cuidadoras y cuidadores no remunerados.

210 años para cerrar la brecha de género en la prestación de cuidados

En 20 años, sólo disminuyó en siete minutos el tiempo dedicado por las mujeres a los cuidados debido a la contribución de los hombres, al pasar de una hora 49 minutos a una hora 42 minutos, de acuerdo con los datos de 23 países que cuentan con series cronológicas de datos.

A este ritmo, cerrar la brecha de género observada en la prestación de cuidados no remunerada en estos países llevará 210 años.

En lo que respecta al papel de los hombres, en todo el mundo nunca habían participado tanto en el trabajo de cuidados no remunerado como hasta ahora.

Los cambios en las estructuras familiares y el envejecimiento de las sociedades apuntan a un aumento del número tanto de mujeres como de hombres que se enfrentarán a un conflicto potencial entre el trabajo de cuidados no remunerado y el empleo remunerado.

La fuerza de trabajo mundial también incluye el trabajo doméstico, y a quienes, sin prestar servicios de cuidado, trabajan brindando apoyo a la prestación de dichos servicios (contadores, cocineras y personal de limpieza).

Las trabajadoras y trabajadores domésticos constituyen al menos el 2,1 por ciento del empleo mundial total: existen 70 millones de trabajadores domésticos empleados por hogares en el mundo, de los cuales 49 millones son mujeres y 21 millones son hombres.

Menos posibilidades de cotizar al régimen de seguridad social

El trabajo de cuidados no remunerado es uno de los principales obstáculos a los que se enfrentan las mujeres para conseguir trabajos de mejor calidad, lo que afecta al número de horas dedicadas por las mujeres a trabajar a cambio de una remuneración o beneficio, a su situación en el empleo y a sus condiciones de trabajo, aunque el trabajo asalariado no es en sí mismo una garantía de un trabajo de mejor calidad.

Las mujeres con responsabilidades de cuidado también tienen más probabilidades de trabajar por cuenta propia y de estar ocupadas en la economía informal, y menos probabilidades de cotizar al régimen de seguridad social.

Las trabajadoras y trabajadores asalariados con responsabilidades de cuidado también tienen menos probabilidades de estar cubiertos por el régimen de seguridad social que quienes carecen de responsabilidades de cuidado: entre las trabajadoras asalariadas, el 47,4 por ciento de cuidadoras no remuneradas cotizan al régimen de seguridad social, en comparación con el 51,6 por ciento de sus homólogas no cuidadoras.

Reconocimiento al trabajo de cuidados y redistribución entre mujeres y hombres, propone OIT

Para la OIT, las medidas transformadoras deben apoyarse en cinco ámbitos de políticas principales, como son las políticas de cuidado, macroeconómicas, de protección social, laboral y migratoria.

Son transformadoras cuando contribuyen al reconocimiento del valor del trabajo de cuidados no remunerado, a la reducción de ciertas formas penosas de trabajo de cuidados y a la redistribución de las responsabilidades de cuidado entre las mujeres y los hombres y entre los hogares y el Estado.

Las políticas también deben recompensar de manera adecuada a los trabajadores y trabajadoras del cuidado, y promover su representación, así como la de los beneficiarios de los cuidados y la de las cuidadoras y cuidadores no remunerados.

El marco de las cinco R (reutilizar, reducir, reparar, reciclar y regular) es un enfoque de la política pública sensible a las cuestiones de género y basado en los derechos humanos, que crea un círculo virtuoso al mitigar las desigualdades relacionadas con los cuidados, encarar los obstáculos que impiden a las mujeres acceder a un trabajo remunerado y mejorar las condiciones de las cuidadoras y cuidadores no remunerados y de los trabajadores y trabajadoras del cuidado y, por extensión, de los beneficiarios de los cuidados.

(Se adjunta Resumen Ejecutiva del estudio "El trabajo de cuidado y los trabajadores de cuidado para un futuro de trabajo decente" de la OIT.)

Foto: Archivo AmecoPress.

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Documentos

informe_oit_2019-2.pdf
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