El juicio de “La Manada de Manresa” pone el foco en el estado de la victima

11 de julio de 2019.

Por Esther Gómez-Portillo

Madrid | Estado Español | Política y género | Violencia sexual | Acoso sexual | Legislación y género



La fiscalía acusa de abuso sexual y no de violación a los seis hombres que agredieron por turnos a una menor


Madrid, 11 jul. 19. AmecoPress.-Este jueves se ha reanudado el juicio por el que se juzga a seis hombres -y un séptimo por masturbarse mientras presenciaba la brutal escena- por un delito de abusos sexuales múltiple y continuado. La mujer, víctima de la agresión es una menor de catorce años que se encontraba haciendo botellón junto a sus amistades en los alrededores de Manresa (Barcelona) en octubre de 2016.

La sección 22 de la Audiencia de Barcelona es la encargada de congregar este juicio en el que La Fiscalía acusa a los siete miembros conocidos como “La Manada de Manresa” por un delito de abusos sexuales continuados, que en pena de prisión se traduce entre diez y doce años. La Fiscalía cree que estar de noche, con catorce años, alejada de las personas con las que habías decidido salir, sola, en una fábrica abandonada, a las tres de la mañana y que seis hombres te agredan sexualmente en reiteradas ocasiones no es una señal clara de violencia e intimidación. Sin embargo, la culpa es de la víctima, puesto que es ella a quien acusan de ir borracha y no a ellos de cometer la violación. Mientras los acusados están en libertad provisional.

Carla Vallejo, Magistrada del Tribunal Superior de Justicia de Canarias y experta en casos de violencia sexual dice que las calificaciones que se están dando son provisionales y que habrá que esperar a que salga la valoración definitiva por la que se juzgará a los acusados. Aunque la interpretación no es definitiva, es inevitable que nos surja la duda de por qué, desde el primer momento, se suavizan los hechos y por qué desde un primer momento se juzga como abuso y no como agresión sexual.

Parte de la justicia, como ya ha pasado en otras ocasiones, acusa a los seis miembros por un delito de abuso sexual, o lo que es lo mismo; no ve indicios de que hubiese violencia ni intimidación. Sin embargo, sí acusan a la víctima de que su voluntad estaba mermada a causa de las drogas y el alcohol. “La normativa española en circunstancias de delitos contra la libertad sexual que se cometen prevaliéndose de una situación en la que la víctima se encuentra inconsciente, privada de sentido o incapaz de actuar por estado de shock o por la influencia de alguna sustancia, el Código Penal lo constituye como una situación de abuso”. O lo que es lo mismo, las mujeres no podemos beber o desinhibirnos con libertad porque si nos violan se juzgará como abuso. “Se da más importancia a los medios empleados por el autor que a lo que es realmente importante en un delito contra la libertad sexual que es la falta de consentimiento” concluye Carla Vallejo.

La acusación particular, por su parte, si pide que se juzguen los hechos por agresión sexual o lo que es lo mismo, violación, que reconocería que esos seis hombres utilizaron la violencia y obligaron a la víctima, mediante la coacción, a realizar los actos. Obligar mediante coacción significa ejercer la violencia -que puede ser física o psicológica- para forzar a una persona a hacer algo contra su voluntad. Y da igual que la mujer no tenga marcas físicas que lo corroboren porque la coacción psicológica también es una forma de violencia y haber bebido o estas bajo los efectos de alguna sustancia no nos quitan a las mujeres el derecho sobre nuestro propio cuerpo.

Basta ya de juzgar a las víctimas, basta de que se tenga que demostrar continuamente por lo que han pasado. Hay que juzgarles a ellos, están mirando al lado equivocado y están abriendo una puerta a las manadas que ven el cuerpo de las mujeres como un buffet libre del que poder servirse sin tener consecuencias. Entretanto, siguen aumentando los casos de violaciones en grupo, siguen culpando a la víctima y siguen sin llamar a las cosas por su nombre. Mientras, nuestro enfado sigue aumentando, nuestra lucha sigue creciendo y nuestra voz se sigue alzando.

Foto: Archivo AmecoPress.

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Pie de foto: Manifestación 8 de marzo.

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Estado Español - Política y género - Violencia sexual - Acoso sexual - Legislación y género. 11 jul. 18. AmecoPress.