Virginia Álvarez: “Una sociedad a la que no le importa que las mujeres puedan ser agredidas por el hecho de ser mujeres es una sociedad enferma”

11 de junio de 2019.

Por Esther Gómez-Portillo

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La responsable del área de Investigación y Política Interior de Amnistía Internacional advierte del cuestionamiento constante hacía las mujeres víctimas de violencia sexual


Madrid, 10 jun. 19. AmecoPress.-Virginia Álvarez se muestra rotunda con sus palabras, quizás por sus años de experiencia desde el año 2003 en Amnistía Internacional y por la realidad a la que ha dedicado gran parte de su tiempo: la violencia de género. Virginia enfoca su trabajo en la violación reiterada de los derechos humanos en las agresiones machistas. En el año 2018 realizó, junto con Bárbara Tardón (también experta en violencia de género y derechos humanos), un informe en el que analizan las respuestas que dan las autoridades e instituciones españolas ante la violencia sexual. Mediante este estudio han podido conocer de primera mano la valentía y experiencia de mujeres supervivientes de agresiones sexuales.

¿Cuál es el protocolo de actuación cuando una mujer sufre una violación?

El grave problema es que no hay un protocolo claro, esto es lo que nos preocupa. Cuando empezamos a investigar se nos planteó una pregunta: “Si soy agredida sexualmente, ¿qué es lo que tengo que hacer?” Muchas mujeres en nuestro día a día no nos paramos a pensarlo, pero cada mujer diría una cosa diferente. Quizás una mujer diría: “yo iría directamente al hospital”. Otra diría:” yo iría a la policía”. Depende de donde estés tienes que seguir un protocolo u otro. En Madrid, incluso, se da el caso de que no es lo mismo estar en Madrid capital que en la Comunidad. La mujer que trabaje en el centro y viva a las afueras se va a encontrar con dos formar de actuación distintas. No hay una información básica que todas las mujeres tienen. No saben que hay que hacer. Las autoridades pertinentes tienen que poner en marcha un mecanismo para que ninguna mujer se sienta desprotegida cuando esto ocurre.

Muchas mujeres denuncian un trato denigrante por parte de la policía o del personal sanitario que les hizo una primera exploración. ¿Cómo cree que deben actuar los y las profesionales para que la mujer no se sienta sola en todo el proceso?

El cuestionamiento de credibilidad constante hacia la mujer existe en la sociedad y se traslada desgraciadamente también a los profesionales. El entender qué es la violencia de género, qué es la violencia sexual, es fundamental para muchísimos profesionales que están trabajando en el día a día. Durante nuestra investigación nos encontramos con grandísimas profesionales que hacían muy bien su trabajo, también nos encontramos con profesionales que no sabían lo que era la violencia sexual, que se dejaban llevar por estereotipos o por ideas preconcebidas que al final terminan revictimizando a la mujer. No sólo tienes que pasar el trago de lo que te ha ocurrido, sino el cuestionamiento de por qué lo has permitido. No es un sistema protector, no es un sistema que comprenda y cuya prioridad sea la protección de la víctima, sino que para muchas mujeres se convierte en un periplo de lugares a los que ir y en el que, dependiendo del personal y su sensibilización, el resultado puede ser muy distinto. La capacitación es fundamental, pero la sensibilización del personal también. Recuerdo la frase de una de las abogadas: “Se juzga igual una violación que el robo de un móvil”.

Para que el personal forense intervenga es necesaria una denuncia anterior por parte de la víctima. Muchas de las mujeres violadas no se atreven a denunciar porque se encuentran en una situación irregular. ¿Cuál cree que puede ser la solución a este problema al que se enfrentan?

Esto no ocurre en todas partes. Uno de los sitios donde sí ocurre es en Madrid. En Andalucía una forense nos decía que en esta comunidad depende un poco, podía ir o no. Esto no puede ser, la atención sanitaria tiene que ser fundamental. La importancia del médico forense es que vaya para recoger unas pruebas que puedan tener una validez en un proceso judicial posterior. Tendremos que ver de qué manera y sin revicitmizar a la víctima se puede recoger estas pruebas porque, normalmente, las mujeres si acuden al hospital aunque luego no denuncien. Hay que revisar de qué manera se puede conservar la cadena de custodia de las pruebas. Cumplir todas las garantías judiciales pero sin poner a la mujer en una situación revicitimizadora. Es muy preocupante la falta de atención si no hay un médico forense. Si en algunas comunidades se exige que ir en primer momento a la comisaria es muy probable que las mujeres migrantes no acudan a denunciar. Hay cosas que tenemos que ver que son prioritarias, por supuesto que la persecución del delito es importante, pero la primera atención es importantísima. No siempre se dan condiciones de violencia en la agresión, si es por parte de un conocido o un jefe… No se tiene porque dar la violencia o lesiones clarísimas donde tiene que haber un médico forense. Quizás se tengan que dar otro mecanismo donde, las mujeres migrantes, no tengan temor.

¿A qué cree que se debe que en España haya cuatro violaciones al día pero aun así, sea uno de los países que menos denuncias presenta?

Una mujer lo primero que piensa es: “no debería haber estado allí”, por todas las informaciones que va recibiendo o “me van a culpabilizar y a cuestionar”, “va a ser un camino horrible en el que amigos, sociedad, profesionales me van a terminar cuestionando”. Si yo sólo recibo experiencias negativas de mujeres que han ido a denunciar y sé que cuando se llega a juicio las personas te van a cuestionar a ti, pues es normal que las mujeres se lo piensen dos veces antes de denunciar. Sobre todo cuando hablamos de violencias sexuales más ocultas o de mujeres que están en situación de mayor invisibilidad como son las mujeres discapacitadas.

En este último tiempo se han producido cambios en el imaginario social con movimientos como el #Metoo o #Cuéntalo, ¿Qué consecuencias y que retos cree que tiene esto para sociedad?

Es importantísimo que se realicen este tipo de movimientos porque ayudan a dar visibilidad a un problema que está completamente oculto. Lo que no podemos permitir es que se quede en una anécdota. Ayuda hablar del tema, a visibilizarlo y a sacar una realidad oculta. Vemos que no es un problema solamente en España, es un problema global y se debe dar una solución política. Un convencimiento de parte de las autoridades de que no es algo residual, es algo que afecta al 50% de la población, diría que a un 100% de la población. Una sociedad a la que no le importa que las mujeres puedan ser agredidas por el hecho de ser mujeres es una sociedad enferma.

¿Es necesario que las comunidades autónomas hagan un plan conjunto de actuación?

Las experiencias que hemos recogido lo que permiten detectar es que los protocolos están obsoletos y que no hay políticas públicas. Además, cada comunidad va a su aire depende de donde caigas y el interés que puede haber. Lo que decimos es que tiene que haber unos estándares mínimos, adecuados, que sean aplicables a todo el territorio independientemente de dónde esté la mujer creando espacios donde las comunidades autónomas y el gobierno central se comuniquen. Tienen que revisar y garantizar que en todas las comunidades haya una atención especializada y adecuada. Hay mucho que se puede hacer a nivel estatal, todo lo que es formación a profesionales, jueces, juezas, el Consejo General de la Abogacía que puede formar… Tiene que ponerse de forma urgente en las agendas de las autoridades para empezar a trabajar.

Foto: Archivo AmecoPress.

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Pie de foto: 1) Portada del inforem "Ya es hora de que me creas"

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