Día del libro

La voz de las mujeres rurales de América Latina y Caribe se hace visible

23 de abril de 2019.

Por Marta Ramón (IICA)

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Con el libro “Luchadoras – Mujeres Rurales en el mundo: 28 voces”, el IICA pretende sensibilizar a la ciudadanía para generar iniciativas que eliminen la discriminación y promuevan la participación política de las mujeres


Madrid, 23 abril. 19. Amecopress. Editado por el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), con imágenes en blanco y negro del fotoperiodista brasileño Sebastião Salgado, “Luchadoras – Mujeres Rurales en el mundo: 28 voces” emerge cual radiografía costumbrista de la cotidianidad de las más de 60 millones de mujeres que viven en esta parte del mundo.

Por primera vez, se recogen en una sola compilación, artículos sobre las mujeres rurales de América Latina, firmados por personalidades de los cinco continentes. A lo largo de 200 páginas, sus autores y autoras interpretan la realidad, recurren a datos demográficos o narran experiencias personales, con el fin de hacer un llamado urgente al empoderamiento de las habitantes del medio rural. Ellas son las verdaderas protagonistas de esta obra y, sin duda, personajes centrales en el quehacer diario de las familias y del campo.

Con este libro, el IICA busca sensibilizar a toda la ciudadanía, en vistas a generar iniciativas que eliminen la discriminación y promuevan la participación política de las mujeres. Las amenazas son palpables. “Los estudios de las relaciones de género en asentamientos rurales son vistos, desde el medio urbano, como una suerte de retrato con forma de daguerrotipo o una foto en sepia, aunque realizados en la era contemporánea”, afirma Manuel Otero, director general del Instituto.

El IICA quiere celebrar el Día internacional del libro con auténticas luchadoras. En una fecha tan señalada, este organismo internacional invita a sumergirse entre sus líneas de papel y tinta, y así ceder el micrófono a las mujeres rurales latinoamericanas y caribeñas. Todo listo. ON.*

Hace muchos años un equipo de inspección viajó a una comunidad rural para controlar un proyecto de riego. Al llegar, encontraron sólo mujeres blandiendo picos y palas, mientras otras empujaban carretillas de arena y piedras. “¿Dónde están los hombres contratados para cavar los canales?” preguntó un visitante. “Están jugando al futbol contra otra comunidad”, respondió una mujer. “¿Y cómo es que están trabajando ustedes?”, quiso saber el inspector, perplejo. “No estamos trabajando. Nosotras sólo ayudamos”, fue la réplica, sin ironía alguna.

Con esta historia, Luis Alberto Moreno, presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), desnuda una abrumante realidad: la feminización del empleo agrícola. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y el Desarrollo (FAO), en el mundo, las mujeres representan en promedio el 43% de la fuerza de trabajo agrícola en los países en desarrollo. Esto varía considerablemente por regiones. En América Latina, son alrededor del 20%.

Ellas juegan, así pues, un papel clave, no solo en la seguridad alimentaria y nutricional, sino también en el progreso económico y social. Mia A. Mottley, primera ministra de Barbados, explica que las mujeres del Caribe, una zona altamente vulnerable a los desastres naturales y a los impactos del cambio climático, han impulsado la conservación ambiental y el cuidado de la biodiversidad. Y, a pesar de ello, están en desventaja frente a los hombres y a las mujeres de las ciudades.

Las estadísticas hablan por sí solas. Casi un 40 % de la población activa femenina que viven en el campo en América Latina y el Caribe no tienen ingresos propios, ante un 14 % de los hombres. Más cifras: menos de un tercio posee la titularidad de la tierra que habita; un exiguo 10%, acceso a créditos; y, un todavía menor, 5% asistencia técnica. Y, por si no fuera suficiente, en el medio rural existe una generalizada ausencia de reconocimiento a los diversos tipos de trabajo que realizan las mujeres.

¿Cómo revertir esta tendencia para que sus notables contribuciones no sean automáticamente subestimadas?

En palabras de Alicia Bárcenas, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL): “desatar los nudos críticos de la desigualdad de género es una cuestión de justicia y una condición necesaria para pasar de una cultura de privilegio a una cultura de derechos y de igualdad”. Para ello, es necesario un cambio estructural que fomente políticas de protección social en el agro. Desde España, Carmen Calvo, vicepresidenta del Gobierno, propone acercar las nuevas tecnologías de la información y la comunicación a los núcleos rurales para reducir los obstáculos y crear oportunidades.

Las brechas se amplían si miramos bajo el prisma de las indígenas, quienes constituyen cerca del 20 % del total, y las afrodescendientes, que significan un 23%.
“Son agentes económicos y sociales cuyas capacidades, competencia, contribución y derechos obligan a adecuar las políticas de desarrollo con una perspectiva y visión equitativa de género”, enfatiza Nuria Costa, directora general de la Red Nacional de Mujeres Rurales (RENAMUR) de México.

Epsy Campbell, vicepresidenta de la República de Costa Rica y ex Ministra de Relaciones Exteriores, descendiente de afroamericanos de Jamaica, cree que sus primeras batallas políticas las ganó en su propia casa. Durante su infancia, ser negra (en una ciudad mayoritariamente blanca) fue un tema siempre presente. “Papá nos decía a las hermanas que éramos lindas e inteligentes, y junto con mamá trataron de darnos una educación holística, unas estudiaron ballet; otras, danza; otras, música”, recuerda con cariño. Tanto su madre como su padre creían que debía prepararse mejor que el promedio porque la vida les iba a exigir más.

A estos testimonios, se suman otras tantas voces. Ante sus palabras, repletas de un expresivo intimismo, resulta imposible ser impasible. “Luchadoras – Mujeres Rurales en el mundo: 28 voces” no deja espacio para titubeos y vacilaciones. Soledad Murillo, Secretaria de Estado de Igualdad de España, lo anuncia con claridad: “no somos un colectivo, sino la mayoría de la población en todos los países del mundo”. El grito es al unísono. El homenaje literario a las mujeres está servido. El manifiesto ya está enhebrado.

Sobre el IICA

El IICA es el organismo especializado en cooperación agrícola del sistema de la Organización de Estados Americanos (OEA). Desde 2001, cuenta con una oficina permanente para Europa con sede en Madrid.

El enfoque de género está presente de manera transversal en su cooperación técnica, bajo el compromiso de facilitar la formulación de políticas públicas sólidas y de largo plazo en beneficio de las mujeres que viven en zonas rurales.

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Fotos archivo AmecoPress, cedidas por IICA
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Pies de foto: 1) Portada del libro; 2) Cafetal. Sierra de los Cuchumatanes, Guatemala 2006 ©Sebastião Salgado; 3) Reunión del Movimiento de los Sin Tierra (MST), antes de una ocupación Paraná, Brasil, 1996 ©Sebastião Salgado


Sociedad – Economía – Mujeres rurales – Libros – Estudios de género – Mujeres del mundo; 23 de abril. 19. AmecoPress

[1*Este artículo contiene citas de cinco de los artículos que incluye el libro “Luchadoras – Mujeres Rurales en el mundo: 28 voces”.