Siempre hay cosas más urgentes de las que ocuparse

22 de septiembre de 2016.

Por Redacción AmecoPress

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Las mujeres, infrarrepresentadas en los cargos de responsabilidad de las comisiones del Senado y Congreso


Madrid, 22 sep. 16. AmecoPress. La distribución que han hecho los partidos para la configuración de las comisiones del Congreso y el Senado vuelve a evidenciar que en política, como en tantos ámbitos, sigue habiendo cuestiones “más urgentes y prioritarias” que luchar por la igualdad entre mujeres y hombres. No es que solo la representación paritaria de sexos sea garantía de una sociedad igualitaria, como tampoco lo es que una ministra o una presidenta de comisión parlamentaria o de Gobierno, por ser mujer, vaya a implementar políticas feministas –a veces, sucede lo contrario-. Pero es denunciable, como indicador, que solo una de cada cuatro comisiones de las Cortes esté presidida por una mujer (24% en el caso del Congreso y 27% en el caso del Senado), que el porcentaje de presidentas en comisión no se corresponda con la representación global de las mujeres en el Congreso, y que no haya paridad en ninguno de los puestos de responsabilidad de los órganos básicos de organización de las Cámaras (más allá de la Mesa del Congreso en la que hay más mujeres que hombres).

La Ley para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres obliga a todas las formaciones políticas al equilibrio del 60 -40 por ciento en cada tramo de cinco candidatos y candidatas en las listas electorales, pero no dice nada en relación a las cabezas de listas. En la práctica, desde la aplicación de la ley, las mujeres han tenido que pelear en sus respectivos partidos -al menos en aquellos en los que supuestamente se orientan por valores como la igualdad- la paridad real, en todos los niveles. Con todo lo que la ley significó, desde su aprobación el avance no ha sido para aplaudir, como muestran los datos. Actualmente la representación de las mujeres en el Congreso se queda en el 39 por ciento.

Pero además, este mejorable porcentaje, no se ve reflejado siquiera en la configuración de las presidencias de las comisiones. Presidir una comisión conlleva un plus de 1.431 euros, entre otras cosas. También las vicepresidencias de las comisiones -con 1.046 euros para gastos de representación- han quedado mayoritariamente en manos de hombres (65% frente a 35% en la Cámara Baja). Es decir, en los puestos de responsabilidad y mejor pagados del Parlamento, las mujeres deben conformarse con la cuarta parte.

Las portavocías, las voces, también son para ellos: un 71% frente al 29% que quedan en manos de ellas. En el Senado hay un 34% de mujeres y un 66% de hombres. Reciben 1.046 euros mensuales por su labor de representante de los partidos en cada una de las áreas en las que se divide la actividad legislativa.

Un total de seis de las comisiones constituidas no tiene ninguna mujer en la Mesa, que es el órgano que dirige su actividad: son las comisiones de Asuntos Exteriores, Hacienda y Administraciones Públicas y el Estatuto de los Diputados en el caso del Congreso y de las de Agricultura, Pesca y Alimentación, Cooperación y Defensa, en el Senado. Solo la Mesa de la Comisión de Peticiones en la Cámara Baja está formada únicamente por mujeres.

Foto: AmecoPress;
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