“Dulce Compañía”, una reflexión sobre el abuso sexual

14 de marzo de 2008.

Por María Medina

Cultura | Madrid | Teatro





Son las 9:30 de la noche, el público va ocupando sus asientos en un pequeño teatro de Carabanchel, la expectación es absoluta. La mayoría desconoce la temática de la obra “Dulce Compañía”; saben que es un monólogo, pero poco más. Hay quién ya la ha visto y repite, vienen con amigas y amigos para que también puedan disfrutarla. Por fin se levanta el telón, en el escenario aparece la actriz salvadoreña Egly Larreynaga con un sencillo vestido blanco y unos zapatos dorados. Ha comenzado lo que durante hora y media significará para muchos su particular descenso a los infiernos.

Pero la experiencia no se queda ahí, una vez terminada la representación tiene lugar un coloquio en el que se habla de abuso sexual en la infancia. Las cifras que se dan son escalofriantes, “el 23% de las mujeres y el 15% de los hombres ha sufrido abusos a lo largo de su vida, una de cada cuatro mujeres durante su niñez”. El público se muestra sorprendido por estos datos y empieza el intercambio de ideas. Una mujer de la asociación “Nosotras en el mundo” dirige el debate: “la idea de la obra es acercarnos a este fenómeno, para ver cuáles son las razones que lo motiva”. Para una espectadora “es una forma muy expansiva de entender la sexualidad, esto es mío y puedo hacer lo que quiera”.

Ante la afirmación que la mayoría de los abusos a menores se produce dentro del entorno familiar, otro espectador reflexiona. “Siempre nos enseñan a defendernos de los desconocidos, en cambio, es mucho más difícil protegerse de los que te rodean, de esa persona que tienes que protegerte y ha violado tu confianza. No puedes aceptarlo, no sabes como reaccionar”. A la pregunta de cómo puedes superarlo, la respuesta es unánime: “lo más importante es romper el silencio de las víctimas y conseguir que puedan hablar de ello”.

“Dulce Compañía” es un proyecto propuesto por la actriz Egliy Larreynada a la asociación “Nosotras en el mundo”. “Me interesaba mucho este tema, pero creía que no era muy frecuente en este país, no conocía las cifras”, cuenta. Dado el panorama teatral español, resulta sorprendente que esta obra haya cumplido ya las 20 representaciones, al principio con ayuda de una subvención y en estos momentos gracias al esfuerzo personal y la ilusión de la propia actriz y la Asociación “Nosotras en el mundo”.

“Hemos hecho hasta funciones solo para personas mayores. Creíamos que no iban a entender el tema, pero fue al revés. Muchos lo habían vivido de cerca. Imagínate si ahora es un tema tabú, entonces todo estaba mucho más oculto”, nos explica la actriz. Ambas, asociación y actriz, quieren dejar claro que su propósito principal es la sensibilización, aunque cuentan con el asesoramiento, en todo momento, de “Mujeres para la salud” expertas en terapia a personas que han sufrido abusos sexuales.

El texto original, del dramaturgo salvadoreño David López, fue modificado parcialmente y adaptado a las necesidades del proyecto, “el texto original era demasiado poético, además el padre era un héroe de guerra alcohólico y Angélica al final se vengaba de todos con una pistola en la mano, hemos pretendido no dejar excusas para el abuso, y que la gente no se escudara en el que el padre bebía”.

“Dulce compañía” es un buen ejemplo de que entretenimiento y reflexión pueden ir de la mano. Angélica al final se da cuenta que “los secretos no pueden quedarse en la habitación. Ha llegado el día en que las cosas horribles se muestren como son en realidad”. Para muchas víctimas de abusos sexuales, hoy puede ser el día en que por fin comiencen el camino hacia la curación, que saquen a la luz esos secretos ocultos y se muestren al mundo.


Cultura – Teatro – 14 marzo, 08 (AmecoPress)